capitulo 22: La fiesta

25 3 1
                                        

El día de la bendita fiesta había llegado. Mira que bien, me encontraba de lo más "entusiasmada”. Bienvenido fuese el sarcasmo. Dios, no sabía que era pero desde hace día notaba una angustia en mi pecho. Era como si asistir a ese lugar fuera un error. Adrian me había dicho que no habría mucha gente. Solo nuestro grupo del instituto y poco más. No le había dicho nada a él pues lo conocía y sería capaz de negarse a que asistiéramos. En las noches el insomnio hacía acto de presencia. Algo estaba mal. En esta última semana me he vuelto una enferma. Me siento observada, como si me estuviesen vigilando. Me siento ansiosa, me es muy difícil tragar la comida. Todas las tarde voy a correr a las canchas, necesito liberar todo estas malas sensaciones que llevo dentro.

Alba esta de lo más feliz, pues supuestamente va a conocer a un chico con el que habla por el facebook. Eso a mi no me gusta. A saber con quién se está relacionando. No le he dicho nada porque sé que piensa que soy una exagerada. A veces me mira como si estuviera loca pero no está de más ser precavida.

Bajé a desayunar con una mala ostia que lo flipo. Todo me estaba superando. La fiesta. Y esta opresión inmensa en mi pecho no se iba. Me dolía incluso. En momentos me quedaba sin aire.

Debía hablar con Adrian para decirle que había tomado la decisión de ir médico. Y que me gustaría que fuese conmigo. Que esté a mi lado para superarlo juntos. Yo sé que cada vez más le afectaba mi mierda. Para él era imposible hacer como que no pasa nada.

Me serví leche con cola cao y me pase todo el tiempo dándole vueltas sin probar nada.

— ¿Qué pasa nena? — Me preguntó mi tío sentándose junto a mí- Llevas una hora ahí sentada sin comer nada con la cabeza en otro lado— me dijo él serio, lo que significaba que estaba preocupado.

— Siento feo como si algo malo fuese a pasar— dije triste desbordada por las emociones que he estado conteniendo todo este tiempo. Una lágrima chiquita escapó de mis ojos.

— Nena nada malo ocurrirá, no lo permitiré— dijo él consolándome, notaba como mi tío quería tocarme, confortarme. Me levanté y me senté en su regazo como lo hacía cuando era pequeñita. Me arropó entre sus brazos mientras murmuraba "nada pasará bebé". Entre sus cálidos y fuertes brazos me perdí sintiéndome querida. Morfeo me arrastró a su mundo de forma automática. Pareciese que los brazos seguros de mi tío era lo que necesitaba.

$$$$                                                                     $$$$

Todo se volvió intranquilo, negro, oscuro. Una neblina adornaba el lugar. El bosque. Casi no se podía ver nada. Miedo era todo lo que sentía pero todo cambió a dolor cuando mis ojos vieron como él le golpeaba a mi niño hasta el cansancio. Parecía una carnicería. Sangre por todos lados.

Un grito desgarrador salió de entre mis labios mientras me despertaba y volvía al mundo real. Lloraba y lloraba. Sentía como pasos apresurados llegaban a mí y que unos brazos fuertes me tomaban en brindaban el apoyo que necesitaba en estos momentos. Al sentir su magnifico olor me  abracé a él con piernas y manos. Ahora si podía decir que era un monito. No lo podía perder. Él no. Si a él le pasa algo. NO. Ni siquiera puedo pensarlo. Mi cuerpo temblaba. Miedo, mucho miedo. Nunca había tenido tanto como en este momento.

— Bebé ¿Qué pasó? — me preguntó el angustiado a lo que yo simplemente negué mientras intentaba calmarme. Adrian se acostó en la cama y yo le seguí como si fuera la sombra de él.

Allí pasamos el resto de la mañana acostados en esa cama sin decir nada. Yo no podía decirlo en voz alta. Eso sería mi ruina. Los malos pensamientos no se dicen en voz alta eso sería llamar al demonio y no quería eso. Ahora me encontraba acariciando cada parte de su cuerpo que quedaba a mi alcance cerciorándome de que se encontraba bien y que todo fue producto de mi mierda.

El día que marcó mi vida.Where stories live. Discover now