『Carta de presentación』

2.3K 259 148
                                        

El eco de pasos firmes atravesando el departamento de extremo a extremo interrumpió el silencio abruptamente. Era un sonido seco, frívolo y decidido.

—25 años, soltera. Sin amigos y sin familia dado a que ésta murió en un grave accidente hace 7 años. Tanto su padre como su madre eran hijos únicos, al igual que ella, así que no tiene tíos, primos o sobrinos. — Declaró una voz grave, pero no tanto. Conservaba cierta suavidad que le daba un aire intimidante y también atractivo —Nadie irá a reclamar el cuerpo y será llevado a una fosa común. — Concluyó.

Qué lástima.

El hombre, que no medía mucho más de 1,76m, sacó de uno de los bolsillos de su alargada y oscura gabardina, un par de guantes blancos muy bien esterilizados, se los colocó, sacó un pequeño frasco, un pañuelo, y comenzó a limpiar la sangre que quedó esparcida alrededor del cuarto.

—Ugh— Se quejó cuando, por error, tropezó con la mano inerte de la muchacha, a la cual le propinó una patada.

Después de todo, ella no diría nada, ya estaba muerta.

El asesino se puso en cuclillas y pasó su diestra por encima de los ojos de la joven, despidiendo para siempre las vívidas, profundas y hechizantes orbes azules que ella poseía. Si prestabas atención, podías decir que la tonalidad de los ojos de ambos era idéntica. Aquél pensamiento le daba un poco de asco.


Ser capaz de ver una pequeña similitud entre él y esa... zorra de cabellera rubia.

Ni siquiera comprendía como pudo soportar meses de fingida amistad. Lon llegaba a considerarlo un "hermano".

Ja.

— ¿Te gustaba cantar, cierto?— Una de las esquinas de los labios del psicópata se levantó, revelando una sonrisa socarrona — ¿Te digo un secreto?, aunque, más bien es un secreto a voces ya que no eres la primera que lo sabrá... — Aclaró la voz y luego susurró — A mí también, ¡incluso tengo un seudónimo!... O algo así, no estoy seguro. Es mi nombre; Soraru. —Confesó.

Soraru hizo un mohín con los labios al observar la demacrada apariencia de la chica frente a él. Parecía una muert-


Oh, espera...

—Te ves triste— Rió levemente —Es como si supieras lo que pasará— Finalmente, el peliazul se levantó. Estiró los brazos a los lados, en un gesto de decepción y suspiró —Esos policías inútiles no van a dar conmigo nunca y probablemente seas olvidada tras unos meses. — Giró la cabeza y miró el cadáver por encima de los hombros —Pero no te preocupes, cantaré una canción en tu recuerdo. Es una promesa.

"Tal vez sea un monstruo, pero tengo palabra".

Tras limpiar el arma homicida, Soraru simplemente la dejó caer al suelo. No serviría de nada. No tenía huellas. No había sangre o sudor. Estaría ahí solo para hacer más obvio lo ocurrido. Para frustrar. Para crear una esperanza que se derrumbaría catastróficamente.

— ¡Hey! Esto sin duda hará pasar un mal rato a Kashitaro, ¡casi puedo escucharlo azotar papeles contra su escritorio!... Ah, y por supuesto, a su lamebotas, Amatsuki. Un dúo demasiado estúpido considerando que son oficiales.

La luz de la habitación comenzó a disminuir poco a poco, pues el joven bajó las persianas y con ello extinguió la escasa iluminación de la luna que entraba por las ventanas.

La extinguió, al igual que la vida de aquella muchacha.

Antes de que la vista fuera bloqueada por completo, Soraru divisó una estrella fugaz.

—¡Es mi día de suerte!— Exclamó. —Bueno, siempre tengo suerte, pero supongamos que no. — Dijo con aires de grandeza — ¡Ah! Mi deseo.... — Guardó silencio por unos segundos.

"¿Qué podría pedir?"

Soraru reacomodó un cuadro de la pared como un toque final. La curiosidad pudo más, así que se detuvo a observar la imagen plasmada en el lienzo.

Si no se equivocaba, era una copia de una famosa pintura de la época del renacimiento que, por supuesto, reconocía.

—La misa de Bolsena— una vez más, la burlona mirada del peliazul se dirigió al cuerpo tendido en el suelo —Es la representación de un milagro; la hostia de la que emanaba sangre... ¿Por qué tener un cuadro así en una sosa habitación?

Silencio.

Tras inspeccionar con la mirada el entorno y verificar que todo estaba en orden, Soraru abrió la puerta, dispuesto a marcharse. No sin antes dar a conocer al cielo su petición.

—Quiero un ángel. Denme al más puro y hermoso que exista. Única y exclusivamente para mí. Después de todo, estoy haciéndole favores a las personas que ya no tienen por qué seguir aquí. Me estoy portando bien ¿no?

Silencio. Silencio. Silencio.

Una risa. El asesino rió una última vez.

—Buenas noches— Finalizó, desapareciendo entre la oscuridad de los pasillos.

__________________________________

Perdónenme un montón, es que amo las historias de asesinos y juegos mentales jaja :( 

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Oct 24, 2016 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Estocolmo;Soramafu (EN EDICIÓN) Stories to obsess over. Discover now