Sus manos le sudan. Mira de reojo a ambos lados del pasillo. Ahora mira el documento frente a él y trata de concentrarse, pero no puede. Está nervioso y asustado. No pensó que tendría que recurrir a esto, pero está desesperado. Sigue pensando en la calificación que necesita obtener para mantener su beca. Con decisión saca el pedazo de papel con las respuestas que le habían suministrado. Alguien logró tener acceso al examen y ofreció las respuestas a quienes estuvieran dispuestos a pagar. Fue muy discreto y rápido. Nadie lo pudo notar. Momentos después se levanta, entrega su examen y se marcha. Fue fácil. Todo un éxito.
El profesor de la clase es un hombre de mediana edad, pero muy amante de la tecnología. Conocido por su excelencia en el aula, altos requisitos que exige de sus estudiantes y por ser muy estricto. Ese día, antes que los estudiantes llegaran, había colocado una cámara oculta. La grabación reveló la deshonestidad de este estudiante universitario de término. La miró en par de ocasiones. Conocía de la situación del estudiante en cuanto a su beca y de su precariedad económica. La decisión automática era la anulación y reprobación de la materia. Sin embargo, se preguntaba si podía, debía, quería darle una oportunidad. ¿Se la merecía? Claro que no.
En la siguiente clase el profesor reparte los exámenes con los resultados. Hay mucha emoción por saber lo que cada uno obtuvo. El espera con ansias el suyo. Finalmente lo recibe y sus ojos se agrandan cuando ve el resultado: A+. No lo puede creer. Se felicita y conversa con algunos amigos sobre el mismo. Luego de la euforia, se da cuenta de algo escrito en la segunda página: "la más alta calificación que podrás obtener es saber que lo que seas como profesional fue el resultado de tu honestidad". Se quedó pasmado y frío al leerlas. El sabe cuán perspicaz es su profesor y que no escribe algo sin razón. Sabía que lo había descubierto y cuán estricto era. Estaba confundido. Levantó la vista lentamente con miedo a que sus ojos se cruzaran con los de él y escuchó su fuerte pero calmada voz por toda el aula: "abran su libro de texto en la pagina 256..."
La vida puede verse como un aula en la que Dios es nuestro maestro y nosotros sus alumnos. Hay expectativas de su parte. En incontables ocasiones hemos fallado. En todas solo merecemos un castigo por nuestra desobediencia, sin embargo, El nos perdona. El texto de hoy nos dice que Dios renueva su misericordia "cada mañana", que son nuevas cada vez que amanece. Tener misericordia es dar perdón y administrar bondad a alguien que no se la merece, que no tiene los méritos. Eso es precisamente lo que Dios hace con nosotros cada día al no retribuirnos de acuerdo a nuestras maldades y atropellos que cometemos contra nuestros semejantes. Si Dios no hiciera así, hace mucho tiempo que no estaríamos sobre la faz de la tierra. El día que comienzas hoy (ayer fue el último para tantas personas), no te lo merecías, es un regalo, es por su misericordia. Dale gracias por él y por todas las veces que ha pasado por alto tus faltas.
(Lamentaciones 3:22-23)
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A la orilla del lago
SpiritualEsta es una colección de meditaciones, reflexiones, cuestionamientos, preguntas, que han sido escritas como parte de mi experiencia personal con Dios. Ellas reflejan momentos de crecimiento y de fracasos, de gozo y de tristeza, de éxtasis y depresió...
