1 (Álvaro)

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El silencio se hace por la habitación. La habitación que una vez fue llena de risas. Se escucha el eco del reloj y, de vez en cuando, suspiros profundos. Todo es por causa de esa noticia que cambió la vida de los dos en un instante. Nada volverá a ser como era antes.

Ella era una chica amable, simpática y alegre. Antes de conocerle, su vida no era así. Era la típica chica tímida que no se atrevía ni a hablar a nadie. Y nadie se molestaba en hablarle a ella. Pero él, al verle a ella, sabía que ella era la chica de su vida, la que estaba esperando por tanto tiempo. Seis años se acompañaban. Enamorados e inseparables. Eran muy felices, los más felices por decir.

Pero como casi todas relaciones, esa llegó a su fin también. Empezó aquella mañana. Como todas las mañanas los dos se levantaron, Maria para preparar el desayuno y Álvaro para salir a correr. Cuando ella acabó con prepararlo, se duchó. Todo normal hasta allí. Salió de la ducha, se vistió y se peinó. Luego se sentó en el salón, esperando para que volviese Álvaro. Ahora ya no tardaría mucho más que diez minutos. Esos diez minutos de espera pasaron rápidos pero todavía no había llegado. Otros diez minuto más y la puerta no se movía. Diez minutos más y nada cambió, no había signo de él. Suspiró y se levantó. Justo en ese momento, sonó su móvil.

- Dígame.
- Buenas tardes, usted es Maria Torres?
- Sí, quién es?
- Soy Dr. Rodriguez, llamo desde el Hospital San María.
- Desde el hospital? Qué ha pasado? - preocupo se hizo por du cuerpo, su voz más débil tras cada palabra pensando en que Álvaro todavía no había legado. -
- Su novio, Álvaro Gango, ha sufrido un accidente y está aquí ahora, su estado está muy crítico.
- Ahora mismo voy para allá, gracias por avisar.

Sin pensar más se montó en el coche y condució hasta el hospital. Corrió hacia su habitación, como si ya sabía cual era, como si algo le guiaba hasta allí. Cuando llegó estaba saliendo la doctora. "Supongo que usted es Maria?" la sonrió. Asintió con la cabeza. "Pase." abrió la puerta y enfrente se veia la camilla con su cuerpo herido encima. Tranquila pero muy insegura caminó hacia la camilla. Una y otra lágrima escaparon de su ojo al verle así. No sabía qué decir, ni qué hacer. Sólo sabía llorar en ese momento.

...

Tres días. Tres días seguía allí sentada día y noche. Tres días y todavía no había despertado.

Todo el día entraron y salieron cienes de enfermeras y médicos. Nadie le quería decir qué le pasa. Sólo tenía la esperanza de que se despertase y esa esperanza no la perdía. Sólo se escuchaba el CPR. Y cada vez sonaba más alto y rápido. "Álvaro" soltó muy bajo que casi no se escuchaba. Empezó a moverse por primera vez en los tres días. El CPR bajó la velocidad de los beeps y él dejó de moverse. Ella seguía sin saber qué hacer. "Maria, te quiero." se quedó helada al escucharlo. Beeeeeeeeeep. Médicos y enfermeras llenaron la habitación y la echaron de allí.

Auryn - One Shots Stories to obsess over. Discover now