Amanece y entra el sol por mi ventana anunciando el nuevo día.
Me levanté de mi cama y fui directamente a bañarme, para mi sorpresa cuando me asomé al espejo vi un hilo de sangre en mi nariz, me limpie rápidamente, aunque no es algo usual jamás había sangrado en mi nariz.
Luego me arreglé dándome el gusto de tomar una larga ducha para luego salir a elegir mi vestuario.
Opte por ponerme un jean azul hielo y una blusa lila la más fresca que tenía, decidí llevar mi cabello suelto dejando mis ondas castañas libres. Me maquille un poco con un polvo suave, mascara de pestañas y un labial rosa, no acostumbraba a hacerlo muy seguido, pero cuando salía me gustaba arreglarme un poco.
Luego de esto baje a desayunar aunque no tenía hambre como era de esperarse, ya que desde hace tiempo tenía esa falta de apetito y mareos constantes, pero no ha sido nada grave.
Desayuné casi que obligada al lado de mi familia, al poco tiempo llegaron mis amigos y luego partimos hacia nuestro paseo.
—¿Hoy si entrarás al agua cierto?—preguntó Vero rompiendo el silencio.
—Tal vez—dije pensando, pues a donde iríamos había una gran piscina pero no tenía muchas ganas de estar en ella.
Estaba realmente concentrada en el hermoso paisaje natural que observaba por la ventana del auto. Mi padre conducía y mi madre le acompañaba adelante, mientras que mis amigos y yo íbamos atrás, me senté en medio de ellos.
—Sam estas sangrando—anunció Álex con cara de terror.
Tomé mi espejo de bolsillo y miré, me intrigó lo que vi, tenía un hilo de sangre en mi boca.
¡Oh no de nuevo!
Tome un pañuelo de papel que traía en mi bolso y me limpie rápidamente.
Ahora todos me miraban asustados.
—¿Estás bien cariño?—preguntó mi madre
—Eso creo— logré articular estaba demasiado débil, aunque no sabía porque.
—No te preocupes, debe ser el calor — dijo Verónica
—Si...debe ser—dije dudosa.
Transcurrió una hora de camino, en la cual me había quedado dormida en los hombros de Álex, mientras ellos escuchaban música y charlaban.
—Sam, llegamos—susurró Álex
Abrí los ojos lentamente estaba ¿cansada? Pero ¿apenas comenzaba el día? me dolía pensar que me enfermaría justo hoy.
Salí del auto pero en cuanto estuve de pie me tembló el cuerpo y me desmaye.
Hasta ahí supe de mí.
Tiempo después abrí mis ojos y encontré a Verónica a mi lado gritando mi nombre.
—¿Cariño estas bien?— preguntó esta vez mi padre preocupado
—Si ya me siento un poco mejor— dije
—Fue solo un mareo—dije restándole importancia.
—¿Segura?—preguntó mamá
—Sí, seguro no es para tanto
Dolor eso era lo que tenía un dolor insoportable en mis huesos y casi no podía mantenerme en pie, pero no le preste mucha importancia así que continúe, no quería dañar el paseo.
—¿Seguro qué estás bien?—preguntó Álex bastante preocupado —Te vez algo pálida.
—Si, estoy bien —respondí cortante
Luego mamá y papá salieron adelante por el sendero y Vero, Alex y yo nos quedamos un poco atrás, estábamos en un lindo parque natural. Siempre me ha encantado estar en un lugar así, rodeada de naturaleza.
Seguíamos el sendero entre árboles para llegar al lago ubicado en el centro del parque.
Vero no podía despegarse de su celular al parecer estaba muy ocupada, ella como siempre una fanática a lo tecnológico.Mientras tanto yo observaba todo lo que me rodeaba y Álex seguía mi paso dejando a Vero un poco atrás.
—Me gustaría saber en qué piensas—Habló Álex —Esa sonrisa que tienes no es muy común—añadió con curiosidad.
—Bueno, pues me gusta estar en medio de la naturaleza y ver la hermosa creación que me rodea, todo es tan...perfecto, Dios hizo todo esto para que nosotros lo disfrutáramos— comenté
—Así es—dijo él en tono triste
—Solo que... muchas personas no piensan como nosotros —añadió con su mirada clavada en el piso —Es tan triste que tantas personas en este mundo no acepten que hay un Dios que daría todo por ellos pero aun así no lo ven de esa manera, lo ven como religión, pero Dios no es religión, es vida —concluyó
—Pero para eso estamos nosotros para marcar la diferencia, para mostrarle al mundo que hay un Dios que les ama y que cada día da todo por nosotros —dije mirándolo
—Si, así es —dijo Álex reconfortado y mostrando su hermosa sonrisa.
—¡Amén!—gritó Vero quien había escuchado la parte final de nuestra conversación.
—¡Vaya! Parece que resucitaste—dije divertida.
—Pues, solo estaba mirando unas cuantas cosas en mi móvil, pero se acabó, voy a disfrutar.
Pasearíamos un rato en este parque, para después ir a la finca de mi tío y hasta intentaría entrar en la piscina aunque seguía algo indispuesta pues los dolores iban y venían, ya comenzaba a preocuparme pero a la vez trataba de olvidarlos y disfrutar.
Llegamos al lago, allí estábamos todos hablando y riéndonos, aunque no tardaríamos en irnos.
Miré los patos que estaban en el agua se veían tan tiernos.
—¡Que lindos!
—Vamos, te tomaré una foto —dijo Vero muy animada.
—No, sabes que no me gustan las fotos —dije con sinceridad.
—Porque no, acaso no es maravilloso captar un momento en el tiempo y que este dure por mucho tiempo y así revivir los recuerdos...
—Está bien —corté dándome por vencida cuando Vero se proponía algo siempre lo lograba. Nos tomamos la foto, para por fin tranquilizar a Vero.
—Chicos es hora de irnos —anunció mamá.
Emprendimos el camino de regreso al auto, la finca no quedaba tan lejos tal vez a unos diez minutos de donde estábamos.
Cuando llegamos mi tío nos estaba esperando al lado de su esposa.
KAMU SEDANG MEMBACA
Flor de Dios
Spiritual(EN EDICIÓN) Samanta Hernández una chica cristiana de 17 años vive una vida realmente feliz, esto claro desde que conoció a Jesús junto con su familia. Pero en unos días todo cambia, Sam empieza a enfermar sin razón alguna. Ahora su vida a dado un g...
