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Lucas era un jovencito que desde pequeño soñaba con ser un marinero. Cuando supo que el Capitán Barba Loca necesitaba un grumete para su barco "El Fortaleza", no dudo en partir inmediatamente a su encuentro.
¡Si la suerte me acompaña, en cinco días llegaré a Puerto Coyotes! – se dijo Lucas, agarrando su mochila e iniciando alegre su marcha aquella soleada mañana.
Luego de salir de su pueblo, iba Lucas silbando una alegre melodía por un solitario sendero. De repente, sopló un fuerte viento que hizo volar muy lejos su remendado sombrero de marinero.
¡Oh no, mi sombrero! – exclamó Lucas, mientras viéndolo desparecer en medio de los árboles del bosque.
Refunfuñando, Lucas se internó en el espeso bosque en búsqueda de su sombrero pero no tuvo éxito.
Cansado de caminar entre árboles y espesos arbustos, el jovencito se detuvo en un claro del bosque. Allí, descubrió una cabaña, de cuyo techo colgaba un letrero que decía: "Pócimas Frescas de la bruja Peluca".
¡Qué bien, una fuente de soda para calmar la sed! – pensó con la garganta más seca que los mocos de una momia.
A pesar del extraño aspecto de los clientes del lugar, Lucas se acercó hasta un mostrador repleto de frascos que contenían líquidos de diferentes colores e insólitos nombres: Verrugas de Oro, Suspiro de Dragón y Lamentos de Zombi, entre otros.
¡Agua fresca, por favor! – exclamó Lucas agitando su mano.
¡Agua fresca! – exclamó un espantapájaros que agitaba un líquido azul burbujeante, desde el otro lado del mostrador –. Los pedidos inusuales le corresponden solo a la bruja Peluca.
¿Donde está ella? – Preguntó Lucas alargando el pescuezo para hallarla.
Grrr... Está ocupada, niño preguntón – gruñó un ogro con cara de pocos amigos, que bebía algo parecido a una malteada de gusanos babosos.
Si tienes prisa, puedes buscarla al otro lado de la cabaña, chico guapo, – le susurró al oído una bella vampira.
¡Oh, que amables! – contestó Lucas sonriendo y se fue a buscar a la bruja.
En la parte trasera de la cabaña, el jovencito encontró a una anciana con nariz de zanahoria y cabellos desgreñados que intentaba trepar a un árbol de manzanas. Era la bruja Peluca.
¡Tranquilo Mingo, ya voy por ti! – le dijo la bruja a un gato negro con lunares blancos que maullaba sin saber cómo bajar del árbol.
Como los brazos de la anciana bruja eran tan débiles, ella no pudo sostener su peso y cayó al suelo. Pero tranquilos, a ella no le sucedió nada malo, ni un solo rasguño, gracias a la espesa hierva que suavizó el golpe.
¿Estás bien? – preguntó Lucas ayudando a poner de pie a la bruja Peluca.
Sí, pero Mingo aún está en el árbol – contestó preocupada.
Usa un hechizo para bajarlo – insinuó Lucas imitando a un mago con sus manos.
Lo haría pero mi varita lleva días descompuesta – dijo la bruja agitando sin éxito una rama tronchada.
Entonces, Lucas trepó al árbol tan ágil y rápido como un mono. Antes de tres maullidos gatunos, ya había bajado a Mingo sano y salvo.
¡Qué amable has sido jovencito! – le dijo la bruja a Lucas, abrazando a su gato con ternura –. Tu ayuda merece una recompensa tan grande como tu corazón.
Entonces, como compensación por haber salvado a su adorado gato, la bruja le entregó a Lucas una botella tan grande que le llegaba hasta su cintura. Estaba repleta de un líquido cuyo aspecto era similar al vino.
¡Lo siento, pero yo no bebo! – replicó Lucas apartándose de la bruja.
¡Jajajajaja, no es licor! – rió la bruja –. Esta botella contiene una poción mágica que convierte a quien la bebe en un príncipe azul.
Lucas recibió la botella con poco entusiasmo, preguntándose por qué un príncipe querría tener la piel de color azul.
Los ricos y sus extravagancias – musitó el jovencito rascándose la cabeza.
Se te ofrece algo más, muchacho? – preguntó la bruja.
Un vaso con agua me vendría bien – contestó Lucas sediento.
Entonces la bruja Peluca condujo a Lucas hasta la cocina de la cabaña y sacó de su refrigerador una jarra de agua helada.
Luego de saciar su sed, Lucas se cargó al hombro la pesada botella, se despidió de la bruja Peluca y continuó su camino hacia Puerto Coyotes.
Continua Capítulo 2.
Esta es una obra de ficción. Todos los personajes, eventos, lugares, nombres, empresas y organizaciones provienen de la imaginación del autor o son usados de manera ficticia. Cualquier semejanza o parecido con la realidad es pura coincidencia.
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KAMU SEDANG MEMBACA
Una Torre Bajo el Sombrero
FantasiLucas es un jovencito que quiere cumplir su sueño de ser marinero. Para lograrlo, debe llegar a Puerto Coyotes antes de que zarpe el barco del Capitán Barba Loca. En su travesía vive muchas aventuras y conoce divertidos personajes.
