Con pesadez subía los escalones para llegar a mi salón. Una tortura es el primer día de clases, también lo es ser la nueva y no conocer a nadie. Personalmente no me considero una persona muy sociable, creo ser introvertida, es muy difícil encontrar mi grupo de amigos y sentiré cómoda.
No quiero tener que presentarme frente a todo el grupo, no soy buena hablando en público y normalmente me sonrojo y digo incoherencias. Todos terminan riéndose de mí. Bueno, al menos la mayoría.
Siento mi corazón palpitar cada vez más fuerte. Lo escucho, me da miedo.
Latido. Latido. Latido. Latido.
Voy a enloquecer.
Respiro hondo.
Siento un golpe en todo mi cuerpo y después el impacto de caer en el suelo. Mi día no puede ser mejor. Mi ceño se frunce y buscó con la mirada al causante de mi caída. Si tan solo hubiera puesto más atención en ese momento me hubiera ahorrado muchísimas cosas. Si tan solo no hubiera quedado petrificado con aquella preciosa mirada.
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Rayo de sol.
RomanceEl primer día de clases apesta y más si eres la nueva. ¿Lo peor? Ganarse un enemigo el mismo día. Y no uno cualquiera.
