Capitulo 1:

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Por mucho tiempo, las bestias y los humanos estuvieron divididos por sus capacidades y sus destrezas, estos límites hacen que ninguno de ambas clases de seres pudiera congeniar haciendo que fuera imposible el coexistir y comunicarse.

Sin embargo, existe excepciones, en donde una bestia llega a ir más allá de los límites, se le es otorgado una misión y poder, y lo convierte en una nueva clase de ser en donde este es capaz de experimentar ambas naturalezas.

Contaré la historia donde ambos mundos chocan, pero para que entendamos un poco esto, deberemos ir un poco atrás, al momento donde lo conocí, si, ese día donde mi vida cambió para siempre.

Primavera, las sakuras caen, las aves cantan, el sol brillante, el olor del pan recién hecho, puestos de mercado que parecían grandes edificios y las voces de los habitantes que caminaban por las calles, en eso conformaban mis recuerdos, cosas que para una pequeña de 8 años pareciera que fuera lo único que existía en este mundo, de lo cual tiempo después me daría cuenta que estaba muy equivocada.

Iba caminando por las calles, yendo por el mismo camino de costumbre a mi hogar, pero algo me detuvo, risas maliciosas que nacían en una construcción, no dudé ni un segundo y me dirigí hacia el lugar.

Cuando llegué, no podía creer lo que había visto, unos chicos habían acorralado a un pequeño gato negro arrojándole una y otra vez piedras, intervine en medio del problema y les grite suplicando:

­Por favor, no lo hagan, es solo un pequeño gatito...-, Me interrumpieron.

los tipos gritándome:-muévete que estorbas!-.

Me jalaron el brazo y me sacaron lejos de donde ocurría; en ese momento, me sentía impune, no me quedó elección, me lancé y me acurruqué sobre el gato y los tipos me empezaron a apedrear, podía escuchar como mis huesos se quebraban a cada golpe, pero en ese entonces no me importaba nada más que ese pequeño estuviera a salvo. De repente, un hombre de seguridad nos vió y se impuso a saber qué sucedía; al verlo, los tipos escaparon despavoridos.

Levante mi cabeza, lo mire y le pregunté:­Estás herido?­. 

El sorprendido solo asintió y miró a otro lado, Sonreí, y lo último que recordé fue oscuridad.

***

Cuando desperté, fui recibida por la voz de mi tía llamándome:

-Nana, Nana!!-

mientras el color blanco de la habitación del hospital penetraba mis ojos, y los comentarios de los médicos me rodeaban con palabras que no entendía, yo sólo podía asentir con la cabeza y soportar la molestia que tenía en mi espalda, ellos habían dicho que me debía quedar un mes para recuperarme, no tenia de otra, así que acepte la recomendación.

Me dejaron sola en la habitación, mi tía me dio un beso de despedida y abandonó el lugar. En ella, pude contemplar la ventana, podía observar el hermoso atardecer, me daba nostalgia, recordaba aquellos momentos con mis padres, no pude contener la pequeña risa; un sonido interrumpió mi mar de recuerdos y no pude evitar preguntar:

-hay alguien allí?-.

De lo cual una pequeña cabeza salió debajo de mi cama, era el pequeño gato que me miraba con sus grandes ojos amarillos.

Sorprendida abrí lo ojos y luego Sonreí diciéndole: -Hola pequeño, con que aquí estabas­.

Entonces, él dijo con voz algo ansiosa: ­¿te encuentras bien?-.

Hubo un silencio incómodo...

-¿¡Puedes hablar!?-; respondí asombrada.

El pequeño gato dio un salto.

-¿acaso estas sorda? Por supuesto que habló!­.

No podía creer lo que estaba ocurriendo, el asombro me quitó las palabras.

-¡Deja de mirarme como retrasada! ...Es extraño­- dijo con voz desafiante y con ojos de repulsión.

-o okey, ¿y d..desde cuando puedes hab..b..blar?­-,tartamudee con voz ansiosa.

-... Desde que tengo memoría, aunque es la primera vez que una niña como tú entiende lo que digo, normalmente los humanos no me prestan mucha atención..- Bajó la cabeza sonrojándose un poco.

Solté una pequeña risa.

- ¿Y cual es tu nombre?­, le pregunté sin rodeos.

-Yo...No tengo nombre­- me respondió de manera un poco fría, como si hubiera le hubiera abierto una vieja herida sin querer.

-Entonces te pondré uno­- le dije -No quiero llamarte "Gato" o "Pequeño" mientras hablamos, te parece?

Me observó un momento y luego asintió un poco avergonzado, sonreí y me dispuse a pensar en un nombre

Lo observé detalladamente, ví su pelaje oscuro como la noche y sus bellas marcas blancas en sus patas, orejas y cola y supe como llamarlo, ademas, me gusta como suena.

-¡Ya se! Te llamarás... Zero!-.

ZEROWhere stories live. Discover now