Este es Pancrasio

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Era una bonita tarde de lunes en Albacete cuando Inés y su amiga Lucía salían del bar donde siempre quedaban de los chismes de todas las mujeres que no les caían bien.

- Como te decía, la nueva del piso de arriba es un poco zorra, se ha intentado lugar a Ramón, mi novio ¡ Y casi lo consigue! - dijo Inés a su amiga.

- Lo flipo tía, cuando la vi llegar a tu edificio, con ese escote y esos leggins marcando su estúpido tanga de leopardo sabía que te daría problemas. - le respondió ella.

Seguían caminando hacia el trabajo, poniendo verde a casi todas las mujeres del lugar cuando, como siempre se cruzaron con Pancrasio, sentado en el banco de siempre, dando pan a las palomas.

- Mira tía es Pancrasio. ¿ Qué debe estar pensando? Seguro que es algo importante.

-Ya ves Lucía, a veces me gustaría sumirme en sus pensamientos, es tan extraño.

-Mira que culazo que tiene esa moza, le haría un buen brbrbrbbr entre ellas. -pensó Pancrasio, mientras miraba pasar a Inés y Lucía. - Espero que hoy mi preciosa Margarita me haga lentejas... O fabada!

-Bueno tía, al salir del trabajo te hablaré de lo de Sara.

- ¡¿ Lo de Sara?! ¡ Va cuéntamelo tía por favor! - dijo Lucía, con el típico brillo que tenían sus ojos al hablar de la mosquita muerta de Sara.

- Bueno, venga tía te lo cuento.

- O alomejor una buena tortilla de patatas con dos cachos depan y un vasito de vino.

- Ha pillado una infección en la almeja, la muy guarra.

- Ahora que la culona lo dice, hace tiempo que no como almejas al vapor...

- Es muy puta. - dijo Lucía.

- Es muy puta. - sentenció Inés.

- Es tan puta, que no se ha pasado a todo el pueblo por los labios inferiores, par de guarras. - pensó Pancrasio, intentando defender a su querida nieta Sara.

PancrasioWhere stories live. Discover now