El lobo.

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Isabel estaba sentada en el marco de la ventana de su cuarto, estaba viendo ilusionada como caía la nieve. Ya había cumplido los ocho años y su padre le había prometido hace unos 4 años que a esa edad la dejaría salir en el invierno:

Flashback:

Veo la nieve caer a través de le ventana, cojo mi osito de peluche, y voy corriendo hacia el comedor, ahí encuentro a mi padre con sus viejas gafas en su rostro, y leyendo cartas.

-Papi! Puedo salir a jugar en la nieve?-tozó- es que se ve tan bonita allí afuera...

-Hija, ya sabes que sufres de los pulmones, y, salir al frió de la nieve es mala idea.-Vuelvo a toser- Ten en cuenta que ya estas tosiendo. Sera mejor que vayas y te quites esa piyama y te pongas ropa más abrigada y adecuada.

-Pero!?- hago la típica carita enfadada.

-Mira, hagamos un trato. Espera hasta cumplir los ocho años para poder salir a jugar.

Presente:

Voy corriendo a mi cuarto, me quito la piyama, me pongo la ropa de invierno aun sin estrenar y mientras bajo las escaleras me pongo el gorro. Paro al llegar a la puerta y la miro. Lenta e indesisivamente cojo la perilla de la puerta. A pesar de los gruesos guantes que utilizaba; El pomo se sentía frió. Lo gire delicadamente y abrí la puerta. En el mismo momento sentí el aire frió pasar por mi piel descubierta y me embriague de emoción al ver el paisaje despejado y bello que tenia al frente. Cerré la puerta y Salí al corredor. Vi la nieve y me sentí como la primera mujer en la Luna.

-Un pequeño paso para mí pero... em...¿Un gran paso para mi experiencia?-"no importa, igual sonó bien"-me digo con una sonrisa.

Sin pensármelo más, salgo a correr hacia el bosque, mis huellas quedan marcadas en la nieve y me da la seguridad de que encontrar el camino de vuelta sera sencillo. No caigo en cuenta (al salir de la casa) que unas nubes grises amenazaban con nevar por un buen tiempo.

Ya en el bosque encontré unas huellas y las empecé a seguir después de un rato me encontré rodeada de arbustos. Ahí perdí las huellas y me sentí muy decepcionada. Pero al rato sentí un movimiento en los arbustos y me agache para ver por debajo de las hojas. Vi unas pequeñas paticas grises. Luego levante la vista rápidamente al ver que la criatura venia hacia mí, y cuando paso por debajo vi que era un conejo. Me iba a levantar a perseguirlo, a decirle que estaba bien, que no temiera de mi, pero antes de hacer eso una criatura aún más grande salió detrás del conejo, casi me paso por encima. Ahora si me levante a perseguirlos, sus huellas se veían claramente en la nieve y luego de un rato los encontré:
Encontré el cuerpo del conejo debajo de las fauces del animal blanco que me había pasado por encima. Parecía como un perrito y por eso no entendí por qué el conejo estaba debajo. Mire confundida el cuerpecillo gris que se retorcía bajo el otro animal. Luego me fije impactada de que dejo de moverse y el animal dejo de apretar. Hice un ruido de sorpresa y se me aguaron los ojos. Fue suficiente para que los agudos oídos del animal me detectaran, y levanto su cabeza. Su hocico estaba lleno de sangre y sus ojos azules me observaban y me estudiaban. La nieve empezó a caer. En el instante corrí hacia... ¡QUIEN SABE A DONDE CON TAL DE SOBREVIVIR!!! Corrí hasta que mis piernas no pudieron más y me caí. Llego el "perrito". En su hocico llevaba el cadáver del conejo. Abrió sus grandes fauces y lo soltó. Luego se alejó y se sentó a mirarme.

La nieve caía y se engrosaba la capa ya existente. Sentía como poco a poco me enterraba en la nieve y, fatigada veía al lobo.

-Tu- Tome bocanadas de aire- Que... Quieres.- el lobo en respuesta se acostó.

Poco a poco me levante. Aun no me recuperaba pero aun así lo hice. Tenía que seguir el camino de regreso. Levante la vista pero los copitos de nieve me y las nubes no me dejaban ver. Lo que si note era que la tormenta empeoraba. Me puse mejor la bufanda y busque las huellas. NO ESTABAN! Como pude ser tan torpe!

El lobo pareció notar mi desesperación por que se paró. Pero por suerte simplemente se fue. Yo seguí caminando en círculos, estaba llorando y tosiendo. Veía borroso y respiraba con dificultad. Mis piernas temblaban y ahora la nieve me daba vueltas. Me apoye en algo peludo. Instintivamente lo agarre y me apoye en él. Al instante me empezó a jalar y yo solo fui una carga. Creo que me desmaye porque cuando me volví a despertar, estaba en mi habitación. Un Doctor me examinaba y mi papá estaba al lado de la cama. Aun veía borroso pero estaba más consiente.

Bueno amigos, este es el primer capítulo que subo. Es algo así como el prólogo. Si les gusto comenten y voten porfis XD Bye nos vemos a la próxima.
PD: Si les parece que era muy ingenua es por que tenia ocho años.

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