Me siento tan imponente e insignificante, tan vacío y tan lleno... esa es mi vida. Mezcla de sensaciones, contradicciones constantes. Un contenedor de emociones sin fondo, al que algunas veces destapo levemente. Suelo arrepentirme al instante, porque podría doler, pero en seguida recuerdo que así soy yo. Impulsivo, sensible y soñador, entonces todo intento de encontrar la felicidad es válido. Se que no me traiciono, nada tendría sentido si pintara mis días de gris. No es fácil este camino pero es mío, y como tal, lo cuido, lo quiero, pero por sobre todas las cosas, lo vivo intensamente.
