La Noche no duerme

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  Estaba empapado, llevaba una jornada laboral de 8 horas empaquetando mercancías en un almacén, empezaba a ser demasiado estresante, no solía durar demasiado en el mismo trabajo. Supongo que buscaba algo que no era capaz de conseguir, en realidad no tengo ni idea. Muchas veces pensaba en ello como algo relacionado con la ambición humana, pero la considero como algo bueno, entonces.... ¿Por qué nadie podía cultivar su ambición en este mundo? No lo se, en parte envidiaba la vida desgraciada de la edad media, si, se lo que me vais a decir... Hay que ser imbécil, ahora tenemos muchas otras cosas mejores, pero... nunca me he peleado.

Y eso de apuntar y disparar... Bueno, simplemente no es lo mismo.

¿Dónde esta mi oportunidad?.

 Las mentiras no mienten, la noche no duerme

Por alguna razón me venía esa frase a la cabeza...

El bus se detuvo en mi parada, camino por la acera, que empezaba a llenarse de la gente que trasnocha en los bares. La puerta se atasco de nuevo, pero logré entrar a mi apartamento, olía a gas... De nuevo me lo deje encendido... genial, ahora tendré que fumar en la calle. Apague el gas, deje mis cosas y baje al callejón a hacerme un cigarrillo.

Habían abierto un bar al lado de mi apartamento hace poco, "El Carnero Borracho"

Olvidé que era la inauguración, al parecer un grupo de música abrió la inauguración: "The Falling Skies" , sonaba como metal gótico o algo parecido, pero no conseguía relacionarlo con nada que hubiera escuchado antes.

Hacía tiempo que olvidé que era eso de relacionarse, bastante triste por otra parte a mi corta edad de 24 años, pero la vida no fue como planeaba, el ideal de una familia no era algo que encajara demasiado conmigo.

- ¿Tienes un cigarrillo? -

- ¿Qué? - Aquella voz que me saco de mis pensamientos era la de una mujer.

- Que si tienes un cigarrillo. -

- Claro. -

Entonces me di cuenta, cuando mire los ojos de aquella mujer... vi más allá de sus ojos, me atrajo por completo, estaba a su merced.

- ¿No entras? -

La seguí sin rechistar hacía la entrada del bar, la entrada ya estaba a rebosar, pero parecía que no dejaban entrar a todo el mundo, sin embargo nosotros dos pudimos cruzar sin ningún problema. Lo que vi adentro fue el mayor espectáculo nocturno jamás visto en un bar. Todo lo que pertenecía a esas cuatro paredes hacían que mi alma se retorciera, al mismo tiempo no quería abandonar nunca ese lugar, quería aferrarme a cada vicio, a cada conversación, a cada trago de whisky que pudiera. Sin embargo solo podía seguir a aquella mujer.

Me llevo por un pasillo hasta el piso superior, allí había habitaciones donde alojarse, bastante simplonas, una cama y poco más.

Me empujo a la cama y empezó a desvestirse, dejándome observar la belleza inhumana de sus curvas y dejándome tocar la suave textura de su piel, se acercó a mi cuello, y eso fue lo último que pude recordar. Llegados a este punto, he de deciros que no lleve una vida normal, que yo no era una persona estable, y que no actué a favor de nadie en toda mi vida, pese a ello, creo que no merecía morir de aquella manera.

....Pero la noche nunca duerme 

El Sueño Eterno: La mascaradaStories to obsess over. Discover now