Amemos

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No tengo idea de si te enamoras una sola vez en tu vida o todo el tiempo. Tampoco sé si dura para siempre. No sé si te da más satisfacciones que dolor. No sé si hay alguien predestinado para mí y yo para él, o si escribo mi propia historia a medida que paso las páginas.

Pero sea como sea, el Amor es algo maravilloso. Así dure solo un segundo y no sea retribuido, así esté dirigido a la persona errónea o se reciba de esta. El Amor no es ni un sentimiento ni una actitud. Es el estado más puro de uno, aquello que nos inclina al bien desinteresadamente, aquello que nos hace ser menos egoístas y mejores personas. Nos da luz, nos conecta con nuestra esencia humana y la de los demás. Es puro espíritu, complementado muchas veces y manifestado por lo físico. El dolor no surge del Amor sino de la ausencia del mismo. ¿Cómo podemos elegir no amar?

Para amar se necesita valentía. Amar implica arriesgarse. Saltar a un terreno desconocido. Desplegar las alas por primera vez y probar el vuelo. Amar implica entrega y confianza. Proteger y dejarse proteger. La vergüenza y el miedo no pueden ser rivales para el Amor. No hay excusas para no amar. Nadie puede arrepentirse de haber amado. El escepticismo no es más que el miedo abrigado por el orgullo. En realidad, todos queremos amar y ser amados. Y todos necesitamos tanto lo uno como lo otro. Amar implica desnudar el alma, sí, pero no vulnerabilidad, como muchos podrán pensar. Por eso el miedo al Amor es irracional. Cuando en verdad experimentamos el Amor, nuestras almas se fortalecen, a tal punto que pueden ser agredidas sin quebrarse ni dejar de irradiar luz. Ese es el secreto.

ReflexionemosWhere stories live. Discover now