Solté las maletas. No podía creer lo que estaba viendo.
Corrí los más rápido que podía y me abrí paso entre la multitud, quien gritaba, corría, golpeaba y se empujaba con furia, como si quisieran llegar a un sitio lo más rápido posible, y eso era lo que en realidad estaban haciendo.
Intentaban saltar el muro.
En medio del caos y de la confusión se veía como los soldados intentaban resistir a los ataques de la gente, quienes lanzaban ladrillos o lo que tuvieran más cerca.
Mi cuerpo era fuertemente empujado para todos lados, como si sólo fuera una pequeña muñeca de trapo. Intenté llegar al frente lo más rápido que pude, solo para toparme con una gran fila de soldados y un muro de aproximadamente unos 5 metros de altura que no parecía tener un inicio ni un fin.
Como era de esperar, los mismos soldados me alejaron junto con otras personas, haciéndome caer en medio de una batalla de pies que se revolvían y me golpeaban fuertemente por todo el cuerpo.
- ¡Arabelle!- gritó una voz femenina familiar, aunque un poco distoricionada por la gran lucha que se estaba desarrollando entre los militares y la muchedumbre.
Me levanté a horcajadas del suelo e intente buscar la fuente de esa voz.
- ¡Arabelle!- volvió a gritar la voz. Mi vista no me daba un buen panorama, así que me enfoqué en buscar un lugar alto para ver mejor.
En medio de empujones y gritos, logré encontrar un montículo de tierra lo suficientemente alto como para estar un poco más arriba que los demás. No podía encontrar de donde provenían los gritos, hasta que mi vista se clavó en una mujer de no más de 50 años, quien estaba desesperadamente intentando pasar el muro hacia este lado. No podía ver de manera clara su rostro, pero con un giro rápido de su cuerpo pude reconocer quien era. Mi madre estaba intentando cruzar el muro para buscarme.
Como un instinto, volví a adentrarme en medio de la gente para intentar alcanzar a mi madre y decirle que se quedara del otro lado. Empujé fuertemente a la gente, en serio yo estaba desesperada por alcanzar a la mujer que me buscaba.
- ¡MAMÁ! ¡NO CRUCES! ¡NO CRUCES, POR EL AMOR DE DIOS!- intente gritar para que me escuchará, pero ella parecía no haber reconocido mi voz.
Con un rápido movimiento logré estar hasta en frente, recibiendo golpes de soldados frustrados por mantener a su población lejos de la mitad fascista.
- ¡MAMÁ! ¡NO CRUCES EL MURO!- lancé el grito lo más fuerte que pude, ahora logrando captar la atención de mi madre, quien se encontraba a sólo centímetros de el lado Oriente.
- ¿Arabelle?
- ¡YA ME OISTE, NO CRUCES EL MURO!
- ¿¡P-Pero de que esta hablado!?- decía mi madre mientras era empujada.
- ¡TU SOLO NO CRUCES! ¡YO ENCONTRARÉ LA FORMA PARA LLEGAR!
- ¡Arabell!
- ¡HAZME CASO!- dije, sintiendo como era removida de mi lugar- ¡QUÉDATE DEL OTRO LADO! ¡NO TE PREOCUPES POR MÍ!
- ¡P-Pero, Arabelle...!
- ¡MAMÁ, SOLO VE A CASA, YO PRONTO IRÉ TAMBIÉN!- mi cuerpo fue empujado violentamente contra el suelo, nublando mi vista hasta volverse todo de color negro.
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Desperté de golpe en lo que parecía ser un hospital. Mi cuerpo entero dolía en exceso.
- Pensé que nunca despertaría, señorita Rosenzweig.
- ¿En dónde... dónde están mis cosas?- pregunté mirando al suelo.
- Tranquila- señaló el pequeño mueble al lado de la camilla- Aquí esta tu ropa, y creemos que estas son tus maletas- sacó mis poco presentable maletas de abajo de mi camilla, dejando ver que parecian haber estado en medio de una campo de batalla- no podría decirte si están completas o no.
Las tomé y abrí, asegurandome que nada estuviera extraviado.
- Todo esta en orden. Gracias, señorita.
- No hay de que- dijo, dándome una sonrisa.
Antes de que saliera de la habitación le pregunté:
- Disculpe ¿Qué ha sido todo lo que ha pasado en el Centro? ¿Por qué han levantado el muro?
Ella bajó un poco su cabeza- Han levantado el muro para evitar que gente joven como usted pase a Alemania Occidental. La RDA no quiere permitirse perder más población.
La RDA o República Democrática Alemana había estado perdiendo mucha gente en los últimos años por todo lo relacionado con la guerra y porque la gente estaba en desacuerdo con tener un Gobierno comunista que los oprimía en exceso, negándoles varias libertades que en lado capitalista si existían.
Yo sabía de la existencia de todos estos problemas, pero nunca creí que llegarían a este extremo.
- Pero ¿cuándo lo derribarán?- me aterraba la respuesta, pero necesitaba reunir la información necesaria para encontrar la manera de reunirme con mi madre otra vez.
- Querida- hizo una pausa- Han dado un aviso... y han dicho que seguramente nunca sea derribado.
Sentí un nudo gigante en mi garganta, creo me puse pálida en ese momento.
- P-Pero... mi madre, mis amigos...- mi voz estaba a punto de quebrarse en llanto- Y-yo necesito ir al otro lado del muro- me senté en la cama, haciendo que mis dedos de los pies tocaran el frío suelo de hospital- Necesito irme antes de que haya más seguridad.
Me levanté con movimientos torpes, pero la enfermera me detuvo en el acto.
- S-señorita, es muy precipitado que salga en este estado, podría ser golpeada de nuevo y morir.
- Yo necesito irme ya, le prometí a mi madre estar con ella- quite sus manos y me dispuse a salir del cuarto. En menos de un segundo la enfermera volvió a tomarme de las manos, intentado hacer que no saliera- ¡Suélteme! ¡Necesito irme ya!
Estaba forcejeando lo más fuerte que podía, sin mucho éxito por mi falta de energía. La enfermera presionó un botón cercano a la puerta, haciendo que en pocos minutos unos doctores entraran a ayudarla.
Sentí un rápido pinchazo en el cuello, haciéndome sentir mucho más débil que antes. Los doctores volvieron a recostarme, y antes de que se fuera le dije a la enfermera a la que le grité:
- Por favor... escriba una carta dirigida a Rose Kofman... dígale que estoy bien, dígale que no cruce el muro, por favor, señorita...
Mi vista volvía a nublarse, haciendo que a lo lejos pudiera oír la respuesta insegura pero afirmativa de la enfermera, volviendo a hacerse todo de un color negro azabache.
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Eldwin & Arabelle
Romance- ¿Por qué no dejas de fumar? - ¿Por qué debería? - Estas degradando tu garganta y pulmones, podrías llegar a tener cáncer. - Prefiero morir de cáncer que vivir por el resto de mis días de este lado del muro. Ahora mismo podría estar viviendo con...
