Nunca en la vida lo olvidaré

4 0 0
                                        

Nunca en la vida lo olvidaré. pondría la mano en el fuego, y juro que no me quemaría. Simplemente, porque el primer amor nunca se olvida.
Me acuerdo de aquella tarde como si fuera hoy. Era la típica tarde dw domingo de resaca, mirando películas con mis mejores amigas. En cuanto se acabó la primera, ya me di cuenta de que pasaba algo cuando las escuche cuchicheando en el baño.
Cuando salieron y me lo contaron todo, que tu no nos veías futuro y que todo se iba a acabar, me acordé de la noche antes de coger el avión para ir a Bologna. Esperaba no tener que volver à revivir esa sensación de soledad y desolación que invadió mi cuerpo en el momento en que te vi marchar, sabiendo que no volverías.
El primer instinto que tuve, fue coger los auriculares del móvil e irme, no sabía donde, pero que fuera un lugar donde poder estar sola. Pero me lo impidieron. Cerraron la puerta de la habitación. Me apartaron de la única libertad que me podría haber hecho sentir mejor.
No aguantaba más, y las lágrimas empezaron a bajar por las mejillas como si no hubiera un mañana, e intenté encerrarme en el baño, pero entraron. Ellas lo habían destrozado todo. Destrozaron mi vida. O eso es lo que yo creía. Sólo intentaban ayudarme y hacerme ver la realidad antes de que me golpeara más fuerte. Lo último que quería en ese momento es que ni siquiera me tocaran.
Quería estar sola. Acababan de partirme el corazón. No paraban de pasarme imágenes y recuerdos vividos contigo por la cabeza. Las lágrimas no paraban de brotar de mis ojos. Cada vez lloraba y lloraba más, no podía parar. No podía quitarme de la cabeza la idea de que estaba sola, sin tenerte a ti a mi lado, después de todo lo que habíamos pasado y lo importante que te habías convertido para mi en tan pocos meses.
Fuite tú, el primer chico que supo conquistar mi corazoncito lleno de decepciones y golpes que la vida le había dado. El primer con quien me había discutido, besado apasionadamente y con sentimiento, quien me había presentado a sus padres, con el primer chico que me duché y dormí junto a él... con el primero con el que había hecho el amor. Tú eras mi plan de futuro.
Me senté en el frío suelo del baño, sin parar de llorar. Estaba empezando a tener un ataque de ansiedad, y no sabía que más hacer para calmar ese sentimiento. Esa sensación de que todo tu mundo se desmorona en un segundo, al no tener esa mano que te guíe en el camino. Sólo quería desaparecer.
Y grité. Grité lo más fuerte que pude, sencillamente para desahogar toda la rabia que recorría por mi cuerpo. Como nuestra historia se podía acabar? Si tú mismo fuiste quien me dijo que era demasiado bonita para tener un final.
Después de dos horas intensas llorando, sin poder respirar a penas, y con la cara completamente repleta de lágrimas, me dirigí a mandarte un mensaje, aunque me dijeran que no lo hiciera. Lo mandé. Me fui a duchar, escuchando nuestras canciones, llorando en la ducha. Y tuve la gran suerte de que ellas se dieron cuenta de las intenciones que yo tenía.
Ahí se acabó todo. Quería irme con mi hermana el mismo lunes que ella se iba, y dejar atrás toda esa pesadilla ocurrida en el Erasmus. Se lo supliqué a mi madre, pero la respuesta que me dio, no fue la que yo esperaba.
Y lo peor es que, el día en qué regresábamos, aún tenía la esperanza de verte ahí, frente la puerta de salida de mi vuelo, para salir corriendo hacia ti, abrazarte muy fuerte, y decirte que te quiero, y que me da igual lo que pensaras o lo que sintieras, pero tenía que decírtelo. Efectivamente te quería, y mucho. Pero tú no supiste verlo.
Llevaba demasiado tiempo guardándomelo, porque no es algo que se dice a la ligera a través de un mensaje. El primer te quiero que se dice es el más importante, y yo quería que fuera un momento especial. Pero el sueño terminó cuando vi que no estabas ahí. Que tonta fui al imaginar que estarías.
Tenía que abrir los ojos, y darme cuenta de que si, si era posible que todo hubiera terminado. Sin embargo, lo que más me dolió de todo, fue tu indiferencia ante toda esa situación.
Meses más tarde, aquí me tienes, escribiendo esta carta que no te mandaré nunca. Y es que cada vez que escucho tu nombre o que cuento nuestra corta, pero intensa historia, se me dibuja una sonrisa en la cara, y los ojos me vuelven a brillar. Y es que no lo puedo evitar. No se puede evitar. Cuando has querido a alguien, lo querrás siempre. Por muchos días, meses o años que pasen, siempre me acordaré de ti.
Has sido una casualidad muy bonita, y te repetiría mil veces con los mismos errores y los mismos fallos, pero viviendo cada instante contigo más intensamente. Y es que yo quiero poder recordarte sin que me duelas, y sé, que algún día, lo conseguiré. Pero hoy no. Hoy quiero seguir arriesgando, ya que siempre he pensado que el motor de la vida es el amor. Y prefiero arriesgarme las veces que hagan falta, sin tener el remordimiento de pensar que hubiera sucedido si... eso me dolería mucho más, que me rompieras el corazón las veces que lo intentara.

Nunca en la vida lo olvidaréStories to obsess over. Discover now