El frío me rodeaba, y los ruidos que provocaba el viento eran espeluznantes, yo iba acelerando el paso por la calle del mercado de Ágirol; por las noches, las gárgolas de hierro que colgaban de la Iglesia justo al lado del mercado parecían cobrar vida. Nunca había pasado por esa calle de noche, pero ni siquiera por la mañana me daba buena espina . De repente el chirrido de una armadura que no se había movido en siglos cortó los ruidos y quejidos del viento. Una armadura de cobre con no bastante buen aspecto, el soldado o lo que fuese eso era bastante corpulento, se asomo por la calle fénix que hacía cruce con la calle del mercado, una armadura que cubría cualquier cacho de piel de un ser vivo, pero aquello no era un humano. Del interior del casco relucía una luz celestina, que brillaba con timidez. Al ver que dirigió la mirada en sentido en el que yo estaba me escondí entre unos melones y unos barriles que apestaban a vino. Un berrido rompió todo ruido, e incluso los animales nocturnos se escondieron, hasta las gárgolas parecían haberse petrificado. El soldado de cara celestina se dirigió hacia los barriles, les dio una estocada con una espada de bronce que estaba bien afilada pero un poco oxidada con ese verde tan característico. Me dejó al descubierto y volvió a hacer ese berrido, era más o menos como un cerdo de bronce al que le estaban abriendo en canal.
Me lanzó estocada que yo conseguí esquivar con gran rapidez, aterricé en el filo de su espada y corrí por ella, hasta llegar a su hombro. Cuando llegué, salté al techo de un frutería y corrí por el tejado; el soldado fue dando puñetazos a los postes que sujetaban su techo de donde yo me resguardaba, pegué un salto hasta el techo de una sastrería. El soldado sin cortarse un pelo, rompió el muro de un puñetazo. De entre el polvo que salió del acto, una esfera de llamas verdes chocó contra el soldado, rompiendo así un poco de su armadura, dentro de él no había nadie, solo esa luz celestina que se convertía en rojiza. Tres bolas de luz cálida y amarilla, brillaban y deslumbraban la oscuridad y el frío de la calle, formaron un triangulo alrededor del monstruo que todavía descansaba en el suelo con una grieta el en pecho. Un rayo de luz salieron de las bolas conectándose entre ellas, las bolas se cambiaron a un color verdoso, las tres bolas proyectaron un rayo hacia el monstruo, una especie de portal se abrió bajo el monstruo tragando la luz azul o roja.
Ya no sabia muy bien de que color era, dudaba incluso que fuese un color. Cuando todo pasó, la armadura quedó vacía y sin vida en el suelo, las bolas volvieron detrás de la polvareda y un rayo morado salió del mismo lugar y colocó los ladrillos y cimientos de la sastrería colocando todo en su sitio y arreglando así el gran agujero que había provocado el ser. Cuando por fin la nube de polvo se disipó vi a un chica alta y delgada de pelo castaño, las puntas de su pelo terminaban en bucles y sus ojos eran verdes. Iba cubierta con una túnica verde oscura y un emblema de una copa con una víbora.
- ¿Estas bien? - preguntó sacudiéndose las manos.
- Si, tranquila. Pero.....¿Quién eres y cómo te llamas...?
- Mi nombre, joven muchacho de ojos verdes, es Valentina. Soy de la secta de las víboras
- ¿De las vibo que?
- De las víboras, una secta de jóvenes magos rebeldes que luchan por la libertad del uso de la magia.
Me quedé atónito mirando a la chica, pero es verdad, oí a a mi padre mencionar algo de ese tema, siempre tenía miedo de que saliera a la calle de pequeño por el miedo a que me cogieran. Mi padre había falleció un par de años atrás, dejando a mi hermano de 12 años y a mi madre solos, tres bocas que alimentar que dependían de la pensión de viuda de mi madre.
-Había oído hablar sobre esa secta antes
-Seria raro no haber oído hablar de ella la verdad- me dijo vacilona, quitándose la capucha y dejando al descubierto sus ojos verdes
BINABASA MO ANG
La rebelión de los magos
FantasyUn joven muchacho de 15 años que es huérfano de padre, se aventura por la calle equivocada el peor día. Este personaje, de una dimensión llamada Ágirol es unido a una secta de jóvenes magos, ya que la muerte de su padre traía grandes secretos que nu...
