Así que aquí me encuentro, rodeada de un montón de idiotas que piensan que tengo alguna especie de virus letal o que en cualquier momento voy a explotar. No los culpo, creo que si la situación fuese al revés, yo haría lo mismo. Sólo que me molesta. Me fastidia el hecho de que debo mantenerme en silencio y dejar que me examinen.
Quiero gritar que yo no tengo la culpa de nada de esto y que no quiero estar aquí. Pero hice una promesa, una promesa atada a un juramento. Y es por ello que aún no he hecho nada y trato de mantener la calma. Creo que si muestro alguna clase de emoción negativa van a pensar que tengo un brote psicótico y van a encerrarme. No es como si no estuviera encerrada, pero me refiero al hecho de encerrarme con sedantes y esa mierda. Sí, tengo mucha imaginación. Creo que hasta ahora no me he vuelto una perra fría por dentro gracias a ello.
Según mis cálculos, llevo unas 36 horas en este cuartel. Creo que mi vida ha dado tantos giros improvisados que no me sorprende estar aquí. Aún así, me presenté con la misión de hablar con un oficial de alto rango. Supongo que cuando mencioné el nombre del tipo éste no se encontraba aquí. Lo entiendo, a mí tampoco me gusta estar en este infierno. Por si aún no adivinan donde estoy, quiero que sepan que es uno de esos lugares donde mientras más tiempo pasas, mayores son las posibilidades de morir. No importa el nombre, si lo menciono ni siquiera sabrían donde se encuentra. Además, según lo que han dicho, me trasladarán dentro de 4 horas junto con la última unidad. Sí, van a abandonar este lugar, ya tienen lo que querían. Lo más gracioso de todo es que creen que no entiendo inglés, así que hablan frente a mí sin importar si escucho, tampoco he aclarado nada. Creo que si menciono el hecho de que sé perfectamente lo que dicen, no podré saber lo que sucede y prefiero que no sea así.
Me quedo acostada en el catre mientras veo al médico irse con una jeringa llena de mi sangre. Han sido muy educados, dentro de todo. El hombre que ha estado tratando conmigo me ha hablado con respeto y un tono muy profesional. No creo que tenga más de 40 años. Aunque no creo que haya sido su intención, pude ver su miedo e impresión. Casi sentí que tenía telequinesis y podía oír sus pensamientos diciendo "Parece un ángel y es un maldito asesino en serie" o algo por el estilo. Lo sé, sonó extraño. Mejor dejo eso de saber lo que piensan a otras personas.
De golpe entra un hombre seguido de dos soldados armados. Los miro, me siento lentamente y apoyo los pies en el piso. Claramente lo estoy haciendo adrede todo esto de "me muevo lentamente en modo intimidatorio". Es divertido ver cómo me observan esperando que me salga otra cabeza. Este hombre es el Sargento Connor, o Conrad algo así. Ayer oí cómo otros soldados lo nombraban. Debe ser alguien a quien han dejado a cargo, pobre hombre.
-Señorita, síganos por favor.- Dijo mirándome intentando pronunciar bien las palabras que había memorizado. Debe ser muy difícil estar en otro lugar y para colmo no saber qué puta se habla.
-Está bien.- Contesté en inglés. Podría haber reído al ver sus caras. Tampoco es que dije bomba o algo así. Ya están comenzando a molestarme sus actitudes. Me levanté y comencé a caminar calmada hacia ellos. Si algo he aprendido es que cuando los demás están en guardia, lo mejor es hacer movimientos suaves y mantener una postura relajada. Me paro entre medio de los dos soldados que supongo van a escoltarme, ya que el Sargento ha desaparecido por la entrada no sin antes dejar estrictas órdenes de no sacarme el ojo de encima. No lo dijo así, pero se sobre-entiende que a eso se refería.
Uno me toma delicadamente del codo y me hace avanzar. Caminamos unos 500 metros. Atravesamos lo que parece ser la base. Todos se mueven de un lado hacia el otro, deduzco que están guardando todo para irse. Esto más que una base, es una especie de campamento militar. No es tan grande y no hay tantos soldados como lo que se ve en la televisión. Bien, creo que comparar con lo que uno ve en la tele no es muy confiable. Se sabe que tienden a exagerar con respecto a muchas cosas, pero lo menciono más que nada para que se hagan una idea de cómo es todo esto.
Subimos al avión por la rampa trasera y me hacen tomar asiento frente a ellos. El soldado que me había tomado del codo, toma las correas a mi costado y las asegura para que en cuanto despeguemos yo no salga volando del lugar. También me fijé que esto no es un cinturón cualquiera. No puedo simplemente con un botón quitarlo y levantarme. Debe ser para que personas que sugieren ser una "amenaza" no puedan salir del lugar. Luego de ajustarlo hecha un fugaz vistazo a mis ojos y puedo ver claramente la pregunta en sus ojos: "¿Está bien? ¿Lo ajusté demasiado?". Así que sonrío para tranquilizarlo, este hombre realmente me ha caído bien. Y no es porque tiene unos ojos celestes del infierno, ni porque el uniforme le hace ver muy caliente. Es porque es el primero que me lanza una mirada que me hace sentir un maldito ser humano. Diablos, debo estar en uno de esos días donde estoy hormonalmente emocional.
Al cabo de unos minutos suben más soldados al avión y toman asiento. Algunos frente a mí y otros a mi derecha. Debo decir que me siento un poco excluida, mi asiento está estratégicamente alejado de los demás. Muy bien pensado, mis felicitaciones al ingeniero que lo diseñó. Despegamos y ya en el aire me tomo el atrevimiento de examinar a los hombres que acompañan y rápidamente saco una conclusión que decido compartir.
-Supongo que como requisito para estar en esta unidad hay que "ser caliente como el infierno" – Digo y sé que me escucharon porque algunos esbozan una sonrisita.- No es que me queje de ello, pero diablos si no siento calor de tanta testosterona agrupada en un solo lugar.- Y "Blue eyes" abre levemente los ojos y los dirige hacia mí sorprendido. Ya que no sé cuál es su nombre, lo llamaré así. Le sonrío giñándole un ojo y él dirige la vista hacia otro lado. Siento su rechazo, pero decido no tomármelo personal.
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Espero que les guste :)
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Bajo fuego enemigo
ChickLitDesde un principio, ella jamás quiso estar allí. Pero tampoco fue su elección, como nada de lo que ha hecho desde hace un tiempo. Hace unos años Alexandra Blake se unió a una liga bajo un juramento de sangre. Ahora se encontraba cumpliendo un pacto...
