Recordé como de niños nos enseñaban a desconfiar de personas que no conocemos, porque si no lo hacemos podemos estar en peligro, ya que no conocemos las intenciones de la otra persona. Y con 16 años de edad, todo lo que me enseñaron de chica acerca de eso quedó en la nada. Confié en gente que jamás conocí. Y aprendí que no solo hay que aplicar eso cuando somos niños, sino también cuando comenzamos a crecer. Porque por querer encontrar un simple apoyo, un simple cariño, afecto, ayuda, le brindamos nuestra confianza a gente que solo se ríe de nosotros.
Confiando, he terminado más dolida de lo que empecé. Y a decir verdad, estoy tan cansada. Harta de las personas que no se toman en serio los sentimientos de los demás. Incontables son las veces que me he llevado decepciones, me duele ser una persona tan vulnerable a los sentimientos. Me es imposible no querer, no amar, no disfrutar, no confiar. Intento ver el lado malo de las personas y logro todo lo contrario, logro verlas como personas buenas. Por el simple hecho de que yo, jamás sería capaz de jugar con la mente o el corazón de una persona, porque de chica me enseñaron a pensar en los demás, a no ser tan egocéntrica. Y en esta sociedad enfermiza de hoy, no sé si ver todo lo que me enseñaron como una virtud, como algo de lo cual tendría que estar orgullosa, o como algo malo, algo de lo cual tendría que estar arrepintiéndome. Por no poder ser un poquito más hija de puta con quienes se lo merecen, pero al fin y al cabo ¿Cómo podemos diferenciar entre los que se merecen tu lado malo y entre quienes no? No se puede, porque la gente utiliza caretas. Existen personas que nacen con un extraordinario don para poder manipular, se adaptan a vos, se mueven a tu ritmo, te brindan confianza, cariño, plenitud, pero cuando te descuidas así sea un solo segundo, es justo ahí cuando dan su último movimiento. La jugada final. La carta decisiva. Y es justo en ese momento, en el que te dan donde más te duele, porque de mas esta aclarar que te han observado tan de cerca durante... ¿quién sabe? ¿Meses, años tal vez? Da igual. Te conocen de pies a cabeza, porque vos sos un libro abierto, de las personas que no ocultan nada, se dejan ver. Te estudian, te releen las veces que quieren, subrayan lo más importante, estudian de nuevo eso, y cuando se aprenden tus debilidades de punta a punta es cuando ellos tienen una lista armada con cosas con las cuales poder atacarte.
Pero lamentablemente, el temita de "confiar o desconfiar" está muy sobrevalorado. La gente lo utiliza demasiado en palabras, pero no en los hechos lo que haces mas dura la tarea de saber quienes son los verdaderos entre tantos falsos.
