Prólogo

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Trabajar en aquel sitio me estresaba. Pero mis padres me habían dejado claro que ellos no se pensaban hacer cargo de un error mío, era mi responsibilidad. Al fin y al cabo, ya soy mayor de edad. Fue algo tan estúpido. Simplemente se me resbaló el maldito iPhone de las manos intentando agarrar una bolsa de Cheetos. Desde ese día no he vuelto a comprar o comer esa mierda. Sí, definitivamente soy estúpida. Sé que trabajar en el Starbucks no es lo peeeeeor del mundo, pero no es que me fascine atender a mocosos que se creen Tumblr por tener una foto con un batido con su nombre, ¿qué tiene de especial? Por suerte esto solo es temporal.

-Buenos días mademoiselle.

Y como no, Ahston.

-¿Qué tienen de buenos?

Rodé los ojos y fuí a ponerme el maldito uniforme. ES HORRENDO.
Salí con mi mejor cara de culo.

-Veo que estás en tus días Chloé Kitteredge.

Le sonreí falsamente mientras mis venas ardían en fuego puro.

-Eso no es de tu incumbencia querido Irwin.

Quizás lo que más me molesta es que todo el mundo se dé cuenta de que estoy en mis días. ¿Tan asquerosamente notoria soy?

En fin, finge una sonrisa.

-Hola, ¿qué desea?

Odio decir esto.

Bla bla bla.

No creo que a nadie le interese toda esta mierda, ¿no?

El caso es que estaba intentando prender la máquina esa, y no salía el batido de mierda.

-Ashton, esto no funciona.

-¿Qué le pasa?

Seguía pulsando la especíe de palanca.

-No sé, no sale. Estará atascada supongo.

Me estaba poniendo de los nervios.

-A ver dejame que lo p...

Damn.

Problema solucionado.

Me había saltado en la camiseta.

GENIAL CHLOÉ, GENIAL.

¿Puede ir a peor este día?

-Mejor ves... a seguir atendiéndo, ya me ocupo de esto yo...

Lo miré frustrada y él me alzó los hombros.

El local estaba llenísimo. La fila era tan larga que casi ya no cabían en el local.

Fuí a preparar el batido, esta vez con esperanzas de que no me pasara lo mismo que hace unos minutos.
Esta vez funcionaba perfectamente la máquina. Pero para mi desgracia en cuestión de milésimas, cuando intentaba ponerle la tapa superior se me volcó. Otra vez en mí.

Esto ya es el colmo.

Volví a rellenar el vaso con los nervios amenazándome cada vez más.
Leí el papel ahora tenía que escribir el puto nombre "Luke Hemmings".

-Luke Hemmings.

Ningúno de los presentes parecía ser el chico.

No iba a estar esperando todo el rato.

-¿Luke Hemmings?

Nadie era.

QUÉ COJONES LE PASA AL MUNDO CONMIGO.

-¿QUIÉN ES LUKE HEMMINGS? QUE VENGA A BUSCAR S...

De repente apareció un chico rubio de ojos claros con un pierscing en la boca.

Os parecerá una escena cursi digna de una estúpida, que es lo que debí parecer. Quedé totalmente emobobada ante aquel dios griego que apareció ante mis ojos.
No tuve reacción.

-Yo soy Luke Hemmings.

Y ahí empezó todo...

Quién Es Luke Hemmings?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora