No hago esto a menudo, es más, nunca lo había hecho y espero no volverlo a hacer porque es contra las reglas pero vamos, es día de San Valentín, una fecha que ustedes los humanos crearon para sentirse mejor consigo mismos porque están enamorados y quieren demostrar ese profundo amor a todo el mundo por todos los medios posibles, o por el contrario, se encuentran tan deprimidos porque están solteros, solos, tristes, o como quieran llamarle y... creo que eso amerita una breve y especial aparición de mi parte.
La mayoría de las personas tienen un serio conflicto en definir en palabras lo que es el amor. Muchos suelen pensar que encuentras el amor una sola vez en tu vida, otras creen que lo haces varias veces y de diferentes maneras, a medida que vas creciendo y madurando; otros creen que ese tan mentado sentimiento no es más que una reacción química producida por endorfinas y otras sustancias que hacen que de pronto notes lo atractivo que es otra persona, y las demás bueno, solo se enamoran de la idea que tienen del amor.
¿Qué pienso yo? Pues, déjame decirte que he vivido más tiempo del que quisiera, he visto millones de seres que me han enseñado todas las formas de amor posibles desde tiempos memorables, pero en este punto y ya entrados en confianza... porque estamos en confianza, ¿cierto? debo confesarte algo: las mayores enseñanzas me las ha dejado una sola pareja a través de los tiempos.
Es difícil describir a estos dos seres, porque su aspecto cambia según la época en que vivan y el mundo en el que se encuentran, pero siempre reaparecen sin importar las circunstancias para demostrarse cuanto se aman a pesar de todo y de todos. No terminaría de relatar cuantas veces han pasado por esto, me llevaría cientos de hojas el escribirlo y la verdad es que no tengo ganas de hacerlo, además solo tengo tiempo para algunos párrafos, así que, si me lo permites...
En la primera vida que se conocieron fue lo que ustedes denominan "amor a primera vista", un mundano encuentro entre esa damisela de ojos cafés y sonrisa ladeada y ese chico sirviente de cabello negro y ojos grises vestido de harapos y sandalias que apenas cubrían sus pies, cuando acudió junto con todos los aldeanos a presenciar la llegada de la chica a ese extraño y pintoresco pueblo.
No recuerdo haber planeado esa reunión te lo aseguro, pero por todos los cielos, cuando la mano de ese pobre mendigo rozo la de la hermosa y expectante doncella, miles de rayos explotaron en su interior e incluso, me contagiaron de esa euforia y generaron mi interés porque, ¿cómo algo tan simple e imperceptible como ese toque logró semejante emoción por parte de ambos? Eso fue muy interesante.
No se volvieron a ver en varios meses, pero eso no menguó en lo absoluto el deseo de volver a encontrarse, al contrario, hizo que esa emoción se potencializara a un nivel que jamás creí posible, eso también era nuevo para mí ¿saben?, el amor verdadero no era muy común en esa época contrario muchos escritores quieran hacerles creer. En ese tiempo, los rumores de una pequeña revuelta que poco después se convertiría en una guerra comenzaron a expandirse por la aldea, los jóvenes eran obligados a adiestrarse en armas para defender a su pueblo y el chico de ojos grises no iba a ser una excepción.
Aunque su familia lo tomó con una profunda depresión pues el chico era el principal sustento de todos y lo sentían ya perdido, él tomo la noticia con cierta alegría y determinación, pues en su cabeza una sola idea cobró fuerza más que ninguna otra: tendría que ser el mejor de todos, a pesar de que no conocía más arma que sus propias manos con las que trabajaba la tierra, porque tal vez así, podría estar cerca de la chica de grandes ojos cafés y protegerla hasta del mismo demonio si era necesario, por siempre y para siempre.
¿Tuve algo que ver en lo que pasó después? No sé si deba decirlo, basta con mencionar que la fortuna (o infortunio diría yo) los unió de nuevo. Él se volvió su guardián, contrario a todas las predicciones pues fue el que peleó con más convicción y fuerza a pesar de sus orígenes humildes, y ella fue su doncella, la posesión más preciada del todo el pueblo. El tiempo se volvió algo relativo para ellos, pues a pesar de estar juntos, apenas y podían mirarse a los ojos o cruzar palabra. Las miradas furtivas, las sonrisas disimuladas, las breves palabras que rápidamente se convertían en silencios y los breves momentos robados eran lo único que tenían y lo que necesitaban, nada más.
Desgraciadamente este pasaje de sus vidas no tuvo un final feliz, pues como en toda historia de esa época, la diferencia de clases y las guerras de poder que empezaron a desatarse opacaron de manera drástica lo que pudo haber sido un amor épico. Él pronto fue llamado a defender el honor de su pueblo, ella fue llevada a un lugar más seguro pues debía cumplir la promesa de matrimonio que sus padres habían jurado desde que ella nació; el chico de ojos grises murió en el campo de batalla, la chica de grandes ojos cafés lo hizo poco después de haberse casado con aquel hombre que solo le ocasionó infortunios. ¿Cómo supe que había sido amor verdadero? Porque sus últimos pensamientos antes de morir fueron justamente la primera vez que se vieron, tratando de evocar ese sentimiento para hacer su partida más sencilla y al menos, consolarse con la idea de al final estarían juntos. Eso, en particular me conmovió e hizo que comenzará a involucrarme, intentando hacer que se volvieran a reunir por lo menos una vez más.
En el siguiente encuentro distó un par de siglos del primero, no se conocieron hasta que ambos habían vivido con plenitud y estaban por llegar al término de su existencia; ambos dedicados a los libros y enseñanzas, eruditos y admiradores de lo fascinantes que podían ser hasta los más mínimos detalles de la vida. A pesar de que ambos eran viejos y habían tenido experiencias que los habían hecho sentirse tranquilos y en paz, siempre añoraron algo más, sentían ese hueco en el pecho que jamás estuvieron seguros de cómo llenar. Tal vez muchos estén pensado que era demasiado tarde ya, pero para el amor jamás lo es.
Esos últimos días que él tuvo la oportunidad de leerle, que ella le contaba su historia favorita mientras caminaban lentamente por ese sendero lleno de hermosas flores que inspiraba hasta a los más inclementes, que se sentaban por horas a hablar de cualquier cosa o simplemente disfrutar del silencio de la noche y la belleza de las estrellas, sin temor a equivocarme, fueron los más felices de su vida. Lo peor fue cuando él llego a los brazos de la muerte y ella pensó: "Dios, desearía haberlo conocido antes, así podría haber disfrutado más de su voz, de sus conocimientos, podría haberle contado más historias y regalado más estrellas...".
Los siguientes encuentros orquestados fueron aún más tristes y desastrosos de lo quisiera reconocer; después de eso, decidí ya no intervenir en ninguna situación parecida. Bien me lo advirtieron cuando me dieron este trabajo, tal vez podía arreglar un par de cosas pero no serviría de nada si la decisión última se encontraba en eso tan hermoso e idiota que los seres humanos denominan "libre albedrío".
Lo extraño que surgió de todo eso es que los cruces de sus vidas se dieron con más frecuencia que cuando yo los orquestaba, a veces solo era un encuentro mientras caminaban sobre la acera, otros eran miradas que pasaban desapercibidas, a veces habían un poco de suerte y cruzaban un par de palabras, pero la mayoría de ellas, ¡oh esa mayoría!, eran encuentros maravillosos que me hacían recordar esa primera sensación ocasionada por el valiente guardián y la hermosa doncella. Se conocían, se enamoraban, tenían que pasar mil y una dificultades pero, ¿quién dijo que el amor sería sencillo?
El amor en cada experiencia de vida es único, pero al final y muy en el fondo siempre responde a lo mismo, cada una de las vivencias nos ayudan a comprender que el amor evoluciona dentro de sí mismo para crecer y expandirse porque esa es la ley que rige todo, que hace que todo el mundo continúe girando, que las almas vuelvan a encontrarse.
Algunos creen que yo soy el que tira los hilos, pero lo cierto es que solo soy un simple espectador, Mi trabajo es trazar el camino de tu vida, y si acaso, indicarte algún atajo que puedas tomar para llegar a tu meta, pero es tu decisión seguir ese sendero, ¿se han dado casos de seres que deciden no seguir el camino trazado y hacer el suyo propio? Claro, y contrario a la lógica no me molesta en absoluto que lo hagan, a veces incluso hacen que mi labor sea más sencilla de realizar. Si quieres encontrar éxito en tu vida, hazlo, si quieres lograr amor en tu vida, haz que llegué y lucha por el, si ves que las cosas ya no funcionan como deberían se valiente y sigue otro sendero, yo sonreiré mientras lo haces, porque sé que eso te hará feliz.
Supongo que ahora debo irme porque el tiempo es valioso y para variar he dicho demasiado, en especial a una persona que está leyéndome justo ahora, porque a pesar de que no recuerdas nada de lo que relate hace algunos instantes, eres tu uno de los seres a los que me referí en este escrito, apesta no recordar tus vidas pasadas, ¿cierto? Por ahora no te sientas triste, en estos momentos estoy viendo llegar a tu vida el tan ansiado encuentro con esa otra alma especial, no puedo decirte cuando y como será exactamente porque, ¿dónde estaría la magia en ello entonces? Solo puedo darte un consejo: abre los ojos y tu corazón, porque tu historia está por reescribirse y créeme, será mucho mejor de lo que imaginas.
Feliz día de San Valentín... o lo que sea.
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El guardián y la doncella
FanfictionSi, estoy consciente de que esto es contra las reglas, pero ya que decidí romperlas solo por hoy, ¿porque no me dejas compartir un poco de mi conocimiento contigo? Vamos, estoy seguro no te arrepentirás...
