Al principio

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Al principio había dragones: orgullosos, fieros e independientes. Sus escamas eran como piedras

preciosas, y todos aquellos que las miraban desesperaban, pues su belleza era grande y terrible.

Y vivieron solos en la tierra de Alagaësia durante innumerables eras.

Después el dios Helzvog hizo a los robustos y resistentes enanos a partir de la piedra del desierto de

Hadarac.

Y esas dos razas se enfrentaban a menudo.

Más adelante, los elfos navegaron hasta Alagaësia a través del mar plateado. Ellos también lucharon

contra los dragones. Pero los elfos eran más fuertes que los enanos, y hubieran llegado a destruir a los

dragones, a pesar de que estos también hubieran acabado con los elfos.

Y así fue que se firmó una paz y se selló un pacto entre los dragones y los elfos. Y con este acuerdo

crearon a los Jinetes de Dragón, que mantuvieron pacificada toda Alagaësia durante miles de años.

Luego los humanos llegaron a Alagaësia por mar. Y también los úrgalos de grandes cuernos. Y los

Ra'zac, que son los cazadores de la noche y los comedores de carne humana.

Y los humanos se unieron al pacto con los dragones.

Sin embargo, un joven Jinete de Dragón, Galbatorix, se sublevó contra su propio rey, esclavizó al

dragón negro Shruikan y convenció a trece Jinetes de que lo siguieran. Y esos trece Jinetes fueron

llamados los Trece Apóstatas.

Y Galbatorix y los Trece Apóstatas derrotaron a los Jinetes y quemaron su ciudad, en la isla de

Vroengard. También mataron a todos los demás dragones y solo salvaron tres huevos: uno rojo, uno azul

y uno verde. Y se apoderaron del corazón de corazones, el eldunarí, de todos los dragones que les fue

posible. El eldunarí contiene la fuerza y la mente del dragón una vez separados de su cuerpo.

Y durante ochenta y dos años, Galbatorix fue el rey de todos los humanos. Los Trece Apóstatas

murieron, pero él no, pues su fuerza procedía de todos los dragones y nadie era capaz de derrocarlo.

Durante el octogésimo tercer año de reinado de Galbatorix, un hombre robó el huevo de dragón azul

de su castillo. Y ese huevo pasó a manos de aquellos que todavía luchaban contra Galbatorix, a quienes

se conocía como vardenos.

Arya, la elfa, custodió el huevo y buscó entre elfos y hombres a aquel con el cual el huevo pudiera

eclosionar. Y esa búsqueda duró veinticinco años.

Un día, mientras Arya viajaba a Olison, una ciudad de los elfos, un grupo de úrgalos la atacaron y

mataron a sus guardias. Entre esos úrgalos se encontraba Durza, el Sombra, un hechicero poseído por

unos espíritus a quienes él mismo había conjurado para que se sometieran a su voluntad. Después de la

muerte de los Trece Apóstatas, Durza se había convertido en el sirviente más temido de Galbatorix. Sin

embargo, antes de que los úrgalos y el Sombra capturaran a Arya, la elfa utilizó la magia para poner el

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