-¿Y por qué ya no me miras?- pregunto aquella flor, al darse cuenta que le daba la espalda.
-Porqué siento que si te miro volveré a llorar - respondí.
Ella ignoro mi respuesta.
Seguro se dio cuenta de que mentía.
Y siguió marchitandose esperando la oportunidad para volver a ver como caigo otra vez, en ese montón de vicios y recuerdos en forma de cristales.
