RELATO:
BILLETE DE VUELTA
Eran las cinco y diez de la tarde cuando Sebas miró el reloj. Había llegado con tiempo de sobra a la estación de autobuses. Su hermano mayor le ayudó a bajar la maleta del coche, y le despidió dándole un fuerte apretón de manos. Su madre fue más efusiva, y se echó a llorar de nuevo mientras le abrazaba con fuerza. A él le cayeron unas lágrimas que intento secar con la manga de la camisa antes de que ella se pudiera percatar. No quería darle motivos a su madre para pensar que no estaba preparado y que se iba a venir abajo estando tanto tiempo solo, después de lo ocurrido. El pequeño Víctor (de solo 10 años) le dio un fuerte abrazo y un par de besos.
- Pórtate muy bien renacuajo, y cuida de la abuela, ahora tú eres el jefe de la casa, le dijo a su sobrino pequeño.
- Soy el jefe, dijo impresionado Víctor.
- Buen viaje cariño, le deseó su madre.
- Muchas gracias mama, os llamo cuando llegue a Madrid. Un besito para todos, y cuidaros, se despidió Sebas mientras se alejaba de ellos.
Entró en la estación con la maleta. Necesitaba urgentemente acudir al servicio. Fue directo a la puerta, sin fijarse bien en el error que estaba cometiendo. Abrió la puerta, y se encontró de bruces con una chica. Ella señalo a la imagen de la puerta, cuando Sebas se percato del error que estaba cometiendo, se giro avergonzado sin decir palabra alguna. Salió del servicio, y vio que la chica con la que se había cruzado estaba en taquilla comprando un billete. Aunque había sido un breve instante, no podía quitar de su cabeza ese rostro angelical con el que había tenido la (des)afortunada suerte de cruzarse y esos ojos claros que le miraban divertida mientras el solo sabía hacer que agachar la cabeza. Una diosa que nunca se fijaría en un mortal ni por asomo. El ya tenía billete, su hermano le había conseguido el billete de autobús que le llevaría desde su ciudad natal, Oviedo, hasta la capital, a Madrid. Entro en una sala VIP para los que adquirían un billete de Clase Superior. Unos chicos jóvenes con una niña estaban charlando animadamente. Una pareja de señores mayores estaban sentados. Ella le atusó el cuello de la camisa y él se lo agradeció dándole un beso. El hombre cruzó la mirada con Sebas y sonrió. Sebas sonrió también. Que pareja más agradable pensó, y recordó que sus padres se entendían igual de bien. Una oleada de tristeza le recorrió el cuerpo. Un golpe en la pierna le despertó de sus pensamientos.
- ¡Cuidado María! Pídele disculpas al chico.
- Lo siento señor.
- No pasa nada, dijo Sebas. Se agacho, y le dijo en voz baja, pero no me llames señor, me llamo Sebas y tengo 27 años, ¿y tú?
- Yo 7, y me llamo María, mi mama se llama Marta y mi papa Fernando. ¿Tus papás como se llaman?
- Mi mamá se llama como tú, María, y mi papá...trago saliva antes de pronunciar su nombre, se llama Pedro.
- ¡Tu mamá tiene el mejor nombre del mundo!, dijo alegremente María.
- ¡Jajaja!, yo también lo pienso, dijo al tiempo que se levantaba. Miro el reloj. Ya casi era la hora de que llegara el autobús. Mejor sería esperar ya en la parada del autobús. Se despidió de la pequeña María antes de salir de la sala.
Su autobús llego puntual. Poco a poco la gente se fue aglomerando en torno a la parada. Sebas fue el primero en dejar la maleta y subir al autobús. 15B, ese era su asiento. En pasillo. Se sentó, y comprobó que los asientos eran muy cómodos. Cerró los ojos, mientras la gente iba entrando. Se quedo unos segundos relajados, sin pensar en nada. Estos días habían sido muy largos y tremendamente duros. Alguien le toco ligeramente el brazo.
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LOS RELATOS Y MICRORRELATOS INQUIETOS de un escritor novel
RandomLos relatos y microrrelatos de un escritor novel, es un conjunto de relatos y microrrelatos que he ido publicando en mi blog personal: lasletrasinquietas.wordpress.com y que he reunido en este libro.
