-Hijo.-Dijo sacudiéndome mi hombro. Empecé a sentir como me sacudía más y más y fuerte. No quería levantarme.
-¿Que?-Dije ya molesto, y tapando mi cara con una almohada.
-Hijo, necesito que veas, por favor...- Quité la almohada de mi cara y con mis delgados dedos frote suavemente uno de mis ojos.
-Donde..¿Donde estamos?
-Este es el cielo. - Estaba muy confundido, esta debía ser una broma.
-No mientas mamá, donde estamos? Porque tengo esto?- mire mi vestuario, era un vestido blanco de mangas largas, olía muy bien y llegaba hasta las puntas de mis pies, agache mi mirada y observé mis sandalias, eran doradas. Esto me estaba asustando.-¿El cielo?
-Ayer, morimos por la noche.- Mis ojos se abrieron, no creía todo esto. Morí? Como? Porque?
-Pero. Yo anoche estaba durmiendo, no sentí nada! Mamá que es todo esto?!- me altere un poco.
-Calmate, sí? Ayer, alguien llegó a nuestra casa y nos asesino. No sé quien fue. Y esa es tu misión.
-Nos mataron? No, no. Espera, como que misión? Por Dios no entiendo nada.
-Tienes que encontrar a nuestro asesino.
-Pero y como?! Acabo de morir!
-Calmate. Por favor, calmate hijo. Ahorita mismo irás abajo a la tierra e irás a investigar.
-Pero y para que?
-Para entrar al cielo.
-Ya estamos aquí.. No?
-No. Estamos en espera. Si no sé sabe quien fue. No podremos entrar. Hasta que se haga justicia para que nuestras almas descansen en paz.
-Esta bien..supongo.- Escuche un trueno, y vi a un ser hermoso caer desde arriba y aterrizar atrás de mí, rápidamente volví a ver. Tenia sus alas quemadas, estaban destrozadas y el igual. Lo ayude a levantarse, olía muy mal. Sin embargo su rostro era hermoso
-¿Que pasó?
-Yo.. No vayas. Por favor no vayas...-dijo mirándome directamente a los ojos, eran verdes esmeraldas, y tenían una mirada de suplica.
-¿Porque?- yo lo tenia en mis brazos, mientras me seguía hablando y luchaba por no desmayarse.
