Estaba oscuro en la pequeña habitación, iluminada apenas por la tenue luz de la luna que entraba por la ventanilla alumbrando el rostro palido de Zoe.
Sentada frente al espejo miraba perdida a un punto fijo a travez de este, el silencio eterno era el unico testigo, inmobilizada por el panico su unica reaccion fue llorar en silencio.
Al otro lado del espejo, en su reflejo, estaba Él, tan omnipotente como siempre, tan tenebroso y cruel que la sangre helaba al verlo.
Estiro su mano para tocarle el rostro a Zoe dejando una pequeña herida en su mejilla, donde la mano de Él tocaba quemaba, continuo bajando hasta llegar a su cuello apretando tan fuerte que en un último suspiro la vida de Zoe durmio eternamente.
-Al fin seras mia mi hermosa Zoe, a mi lado para siempre, en lo mas oscuro de este mundo estaras a mi lado.- dijo Él con una gran sonrisa y lagrimas en los ojos.
Al otro lado del espejo se hayaba victorioso el demonio mas hermoso que haya existido, ahora podria tener a su lado a la humana que habia sido su obsesion desde la primera vez que la vio en el mundo mortal, tan pequeña y fragil. Y ahora al haber pactado Zoe su final podrian amarse hasta el final.
