Tengo tres coches. Van muy rápido por el suelo. Muy, muy rápido. Unos es rojo. Otro es verde. Otro es amarillo. Me gusta el verde. Es el mejor. A mami también le gustan. A mí me gusta cuando mami juega con los coches y conmigo. El rojo es su preferido. Hoy está sentada en el sofá mirando a la pared. El coche verde se estrella en la alfombra. El coche rojo lo sigue. Luego el amarillo. ¡Pum! Pero mami no lo ve. Apunto a sus pies el coche verde, pero el coche verde se mete debajo del sofá. No puedo alcanzarlo; mi mano es demasiado grande para el hueco. Mami no ve nada. Quiero mi coche verde, pero mami sigue sentada en el sofá mirando a la pared. <<¡Mami! Mi coche.>> No me oye. <<¡Mami!>> Le tomo la mano y se hecha hacia atrás y cierra los ojos. <<Ahora no, renacuajo. Ahora no>>, dice. Mi coche verde se queda debajo del sofá. Todavía está debajo del sofá. Lo veo, pero no logro alcanzarlo. El coche verde está lleno de polvo. Cubierto de pelo gris y de suciedad. Quiero recuperarlo, pero no lo consigo. Nunca lo consigo. He perdido mi coche verde. Perdido para siempre. Y ya no podré volver a jugar con él.
Abro los ojos y mi suelo se desvanece en la luz de primera hora de la mañana. ¿De qué diablos iba todo eso? Intento atrapar algunos fragmentos antes de que desaparezcan, pero todos se me escapan. Me olvido del sueño, como hago casi todas las mañanas, salgo de la cama y busco unos pants recién lavados en el vestidor. Fuera, un cielo plomizo augura lluvia, y hoy no estoy de humor para
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50 Sombras De Henderson -ADAPTADA-
RomanceLOGAN necesita tenerlo todo bajo control. Su mundo es puro orden y disciplina aunque, en el fondo, está vacío... hasta el día en que ____ Steele aterriza de bruces en su despacho, hecha una maraña de largo pelo castaño y esbeltas piernas. Él intenta...
