Un manto de oscuridad cubre al mundo, los vientos cesan... Los mares se agitan... La tierra se pudre... Pero las personas tienen fe en que la profecía se cumpla.
"Cuándo la oscuridad amenace con dominar al mundo ellos aparecerán, los cuatro guerreros de la luz de « la profecía de Luka»"
Casi estando a las puertas de la ciudad de Cornelia, aparecieron cuatro jóvenes con cuatro cristales sin brillo en sus manos. Caminando entre los bosques se encontraban ellos, cuatro grandes viajeros cuyo objetivo yacía obstaculizado por un puente que desde ya varios años se encontraba fuera de servicio, unos aldeanos de la ciudad de «Cornelia» habían intentado reconstruirlo pero, como no tenían los recursos suficientes desistieron de esta labor y el puente ha quedado así por más de una década.
A las afueras de dicha ciudad, estaban cuatro jóvenes, cansados, sedientos y uno que otro hambriento. Un adolescente de unos diecisiete años parecía ser el líder, su nombre era Leo, llevaba puesta una armadura de color rojo, su piel blanca y su cabellera rubia hacía que esta armadura le quedara bien, además de sus llamativos ojos azules semejantes al océano. A su lado derecho estaba otro muchacho vestido con traje «Ninja» verde, llevaba una pañoleta en su cabeza del mismo color, en ambas muñecas llevaba unas vendas también de color verde, tenía un calzado de color rosa que eran totalmente livianos sus ojos marrones claros, tenía una "vista de halcón" su cabellera (al igual que la de Leo) era rubia, pero corta. Desde pequeño ha sido muy sigiloso, quedó huérfano y tuvo que hacer de todo en la vida para cuidar de él y de la chica que se encontraba a su lado, se hacía llamar Kelga "el cazarecompezas". Al lado de el «ninja» estaba su hermana su nombre era Seika, un chica callada, calmada, tenía un gran interés por los libros antiguos, y si eran de magia tenía aún más interés, ya que, desde pequeña parecía poder controlar el maná que la rodeaba y el qué salía de su interior, tenía rasgos finos, una extensa cabellera de color castaña, sus ojos verdes, sabía cómo comportarse delante de las personas a diferencia de su hermano Kelga. Ella siempre traía puesta una túnica blanca con los bordes de la manga de color rojo, al igual que al borde de los pies también tenía aquel color rojo, aquella túnica había sido un obsequio que le había regalado su maestro, Akagiho, quién un gran mago reconocido y le había enseñado lo básico de la magia. Al lado de Seika estaba Marcus, era un muchacho joven de unos dieciséis años, él se dedicaba al oficio de monje de peleas, traía puesto un pantalón de color azul y un chaleco de igual color, su chaleco estaba abierto dejando ver su cuerpo esculpido por un entrenamiento muy intenso, en su cabeza y sus muñecas llevaba unas vendas de color rojo, su cabellera era de color rubia al igual que la de Kelga y Leo, su cabello era un desastre que al parecer nunca había conocido las tijeras, tenía un herida en su pecho la cuál era grave, gracias a los poderes de Seika no estaba padeciendo tanto dolor, dentro de poco entraría en coma a no ser que un médico le tratase.
-"Resiste un poco más, Marcus-kun".
Le decía Seika, ya estaban a las afueras de la ciudad «Cornelia», entraron, e inmediatamente los aldeanos pusieron la mirada sobre ellos. Leo le preguntó a los aldeanos qué dónde se encontraba un doctor, pero estos les respondían que no había uno en «Cornelia» sólo había un sacerdote que tenía conocimientos de la medicina moderna. Kelga y Leo tomaron a Marcus y se dirigieron a la iglesia donde se encontraba aquel sacerdote, para ahorrar el tiempo Seika se adelantó para informarle al sacerdote de la situación y para qué cuando Kelga y los demás vinieran todo estuviera listo.
Cuando Leo y Kelga entraron por las puertas delanteras de la iglesia ya el sacerdote le estaba esperando con todo lo necesario para curar la herida de Marcus, lo recostaron en una mesa que estaba hecha de madera y el sacerdote comenzó a limpiar la herida que tenía Marcus, la cuál era muy grande y profunda.
-"No te mueras por favor, Marcus-kun".
-"No lo haré, Seika-san".
Los gemidos de dolor de Marcus eran cada vez más grandes, el sacedorte le pidió a los viajeros que se sentarán en las bancas de madera que tenía aquella iglesia. Las lágrimas de Seika eran cada vez más frecuentes al sentir impotencia al no poder ayudar a Marcus, el dolor de éste era tan grande que soltó el cristal amarillo que traía, el sacerdote vio aquel cristal y pensó que se trataba de la «Profecía de Luka», y le preguntó a Seika qué era ese cristal, ella le respondió que no sabía exactamente, y le enseñó el de ella, éste era de color azul, y Kelga enseñó el suyo que era de color verde, Leo hizo lo mismo y el color de su cristal era rojo. El sacerdote quedó atónito por lo que estaba viendo, podía ser que «la profecía de Luka» se estaba cumpliendo.
La curación de Marcus había terminado, pero éste se había quedado dormido a causa de tanto dolor, y como se había hecho de noche el sacerdote le pagó la posada del pueblo para que descansaran, pero le pidió a uno de ellos que se quedase con Marcus en el templo, Seika aceptó rápidamente, pero propuesta fue denegada por Leo, él se quedaría toda la noche a cuidarlo.
-"Este viaje ha sido muy agotador, en especial para ti Seika-chan, por eso debes ir con Kelga-kun a descansar a la posada".
-"Pero... Leo-san... Yo no estoy cansada".
Kelga se llevó a Seika por la mano y la sacó de la iglesia, Seika había estado usando su maná el camino entero tratando de curar a Marcus, pero no lo consiguió, sólo hizo que la hemorragia se detuviera por cierto tiempo.
-"Onīsan, ¿crees qué Marcus-kun se recupere?"
-Por supuesto, Marcus es bastante fuerte, me ayudó a mí y a Leo cuándo estábamos combatiendo con unos monstruos que estaban en las costas del Este".
Al día siguiente Seika y Kelga sintieron cómo habían recuperado todas sus fuerzas y decidieron ir directamente a la iglesia, habían muchos guardias por la zona, y Kelga había entrado en tensión, al ver esto Seika le pidió que se calmara, y así lo hizo, al parecer todos estaban mirándolos, Seika se agarró fuerte del brazo de su hermano y caminaron hacia la iglesia. La ciudad «Cornelia» era muy hermosa, tenía un pasto verde y lleno de vida, los caminos estaban trazados por losetas y en el centro den la ciudad había una fuente y al lado de ésta una bailarina.
-" Oh, gracias al cielo que los guerreros de la luz han venido a salvarnos"
Decía aquella bailarina, cuándo llegaron al frente de la iglesia ahí estaban el sacerdote con Leo y Marcus, quién se había recuperado por completo gracias a la medicina del sacerdote, los cuatro estaban sanos y salvos, como último acto de amabilidad el sacerdote les invitó a dentro para que comieran algo antes de partir. Habiendo comido ya, éstos dieron las gracias y se retiraron, al abrir las puertas de la iglesia vieron a una multitud de personas, era el pueblo entero que estaba allí, querían ver con sus propios ojos a los Guerreros de la profecía, un soldado vino delante de ellos e hizo una reverencia y les dijo:
-"El Rey está buscando a los guerreros de la luz que menciona la profecía...¡Esos cristales!... ¿Podrán ser? ¡Deben venir de inmediato a ver a Su Majestad!
Los cuatro viajeros acompañaron a aquel soldado hacia el palacio de «Cornelia», de camino allí Seika vio una tiende que le llamó mucho la atención, no sabía exactamente el porqué de esto, pero algo dentro de ella esta a profundamente interesada en lo que había allí adentro, como se estaba quedando atrás Kelga la tomó por el brazo para que caminara más rápido. Pronto vieron un gran castillo con un jardín impresionante, la majestuosa estructura hacía que los cuatro viajeros se quedaran con la boca abierta, cuando entraron al palacio siguieron en linea recta el pasillo que era sorprendentemente grande, subieron las escaleras y entraron a la sala del trono.
-"Bienvenidos viajeros, me han contado que llevan unos cristales, ¿Es eso cierto?"
La pregunta del Rey dejó asombrado a los guerreros, así que lo siguiente que hicieron fue enseñarle los cuatro cristales. El Rey se asombró porque vio aquellos cristales.
-" Tal cómo dijo la «profecía de Luka»: Cuándo la oscuridad amenace con dominar al mundo ellos aparecerán, los cuatro guerreros de la luz".
-"Ousama, no sabemos con exactitud si éstos son realmente los guerreros de la luz".
-"Daijin-dono, pero si aquí están delante nuestro, con los cuatro cristales, no creo que sea una coincidencia. Guerreros de la Luz, quiero pedirles un favor, ¿Serían capaces de rescatar a Sarah, mi hija?
-"Sí así lo desea Ousama, les explicaré Guerreros de la Luz, un caballero que solía estar al servicio de Su majestad ha raptado a la princesa Sarah y se ha refugiado en el Templo del Caos al norte de aquí, hemos intentado salvar a la princesa innumerables veces pero ese sujeto es muy fuerte, él es el mejor espadachín del reino".
-"Se los encomiendo por favor, Guerreros de la Luz, me han dicho que viajan al continente que está al norte, en compensación por ello si logran rescatar a mi hija Sarah, reconstruiré el punte para que puedan cruzar".
Los cuatro Guerreros de la Luz, aceptaron la encomienda del rey, ya que necesitaban ir al continente vecino que estaba al norte de allí, se levantaron, dieron media vuelta antes de irse por la puerta el rey les dijo:
-"Su nombre es Gárland".
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Final Fantasy I
Fantasy"Cuándo la oscuridad amenace con dominar al mundo ellos aparecerán, los cuatro guerreros de la luz de « la profecía de Luka»" Unos misteriosos muchachos han aparecido a las afuera de la ciudad de Cornelia, llevando con ellos unos cristales sin bril...
