Nivel 1
"Lo busco. Lo busco hace millones de años...Y nunca dejaré de hacerlo, porque para eso estoy en este mundo...para buscar algo que ni siquiera sé que es, ni me dará"
Las preguntas seguían en mi cabeza:
¿Qué era mi felicidad? ¿Cómo la encuentro? ¿Por qué me pedían hacerlo?
Es complicado explicar lo que ocurrió, o como ocurrió. Incluso sí es que ocurrió. Pero voy a intentar hacerlo como pueda.
Empezó con hombres de trajes, como empresarios, investigadores o doctores, en mi casa (La cual era humilde) y me llevaron con ellos, hacia una serie de edificio que formarían un hospital, con otros 30 de mi especie.
No soy normal, soy una Telépata; Nacimos con parte del cerebro desarrollada o, por mutación, continuamos evolucionándola. Sentimos energía de objetos o personas, la controlamos; localizamos objetos con solo pensarlo, a kilómetros, incluso hasta forzándole a venir a nuestro encuentro, al igual, localizamos y vemos que hacen las personas que buscamos. Pero a veces es incómodo para ellas y evitamos muestras de nuestro poderío, bueno...algunos de nosotros lo evitamos.
Primero hicieron preguntas que debía responder: ¿Nombre? Leah Morales ¿Edad? 13 ¿Escolarización? Estudiaba en casa, respondí ¿acceso tecnológico? Poco, al ser pobre ¿Cuándo descubrí mis poderes? Teniendo 11. ¿Abusaba de ellos? Prefería usarlos para contribuir en casa ¿Sufría de enfermedades psicológicas? Respondí que no, aunque me extrañó la pregunta. Y muchas más.
Luego, me llamaron a mí y otros 5 chicos de los 30, irrazonablemente acompañamos sin preguntas ni quejas.
Aquí, sentados en sillas similares a la de un dentista, pero con correas y auriculares a prueba de ruido, vendados los ojos, y solos en una sala llenándose de gas, empezó lo difícil de explicar.
―Bienvenidos al simulador, segunda y última prueba actitudinal. Pueden ser quien buscamos, pero debo preguntar: ¿Tiene humanidad? ¿Es persona o solo Telépata? ¿Quiere detener las precaución hacia ustedes?―se escuchó por los audífonos y luego silencio―. La consigna: Encontrar, en 10 minutos, lo primordial para su felicidad, sin capacidades telépatas, consíguelo y continua―Calló, y comencé a sentir el efecto del gas. Cuando acordé dormía, y luego despertaba, parada, mirando una ciudad. Mi ciudad.
Toda vacía pero funcionando, como invadido por personas invisibles: Locales abiertos, automóviles en la calle, hamacas meciéndose solas en parques, y personas no existían.
«Mi felicidad» recordé, y corrí a mi casa...o algo así. Digamos que apenas pensé en mi hogar, aparecí en él, respirando con pesadez, con las piernas doloridas, la cabeza punzante, como si hubiera corrido las muchas cuadras hasta mi casa seguidas. El tiempo había transcurrido, comenzaba a atardecer al otro lado de la ventana.
«Mi familia» pensé «es lo más importante para mí». Pero la casa estaba vacía, como si se la hubiera utilizado hace poco, por ejemplo, merienda recién hecha, pero solitaria. Como el resto del mundo.
Revisé mi habitación, las de mis padres y hermanos, pero no encontraba nada significativo. Entonces, buscando opciones, recordé, por ejemplo, visitas familiares, haciéndome aparecer en ellas inmediatamente, sintiendo el recorrido del viaje, la duración, y también que volvía a esa época, pero de manera que me era imposible respirar y cansarme.
Recordé navidades de pequeña, anhelos futuros, glorias del presente, sueños, metas, y la simulación me llevó a todas, me impulsaba entre en tiempo y lugar. Sentía millones de años de viajes entre tiempos y lugares, de búsqueda y más búsqueda que entraban de 10 minutos de realidad, fuera de esta alucinación.
Apenas caminaba del cansancio, aun perfectamente en forma: No corrí ni viaje, pero a la vez sí, y tampoco encontré algo en este mundo de búsqueda absurda. Ignoraba si habría premio al salir, pero miedo de lo que ocurriría al salir sin encontrar el objetivo me detenía las ganas de descansar.
Sobre todo, estaba sola, llorando, en la calle, mi casa, o en la de mis abuelos, amigas, donde sea. Veía la de vecinos, y recordaba, por ejemplo días donde accidentes ocurrían y me decían que abusaba de ser Telépata, que era riesgo socialmente; las burlas por todo, por mi casa, mi familia, cosas que no era capaz de defender, para evitar enfadarme y cometer más errores (Pura y dura manipulación) también las burlas por mi aspecto...
De hecho ¿Cómo me vería ahora? ¿Cómo entré, o como si hubiera corrido sin parar durante toda mi vida?
Como tomando mis preguntas por deseos, la simulación, me llevó a un lugar desconocido, donde un espejo de cuerpo entero me reflejaba haciéndome atragantar.
Mi pelo pelirrojo estaba despeinado, lleno de basura y grasoso, mis ojos avellana con ojeras profundas y hundidas, la piel manchada y pálida, la ropa sucia y vieja que me colgaban al parecer más delgada. «La imagen de la destrucción», fui incapaz de evitar el pensamiento.
Lloré viéndome, viendo lo que me hacían, quería un abrazo que no fuera mío, y lo peor era que seguía pensando en lo que era mi felicidad.
En este mundo, sin nadie, para alguien que jamás fue materialista ¿Qué era la clave de mi felicidad? Si no eran mis padres, ni mis hermanos ¿Quién?
Volví la mirada a Leah morales en el espejo, ella también lloraba, también sufría injusticia, también se veía tan patética en este momento; cuando acorde en mi reflejo apareció un atisbo de enojo. Mi reflejo estaba enojado porque yo también estaba llorando y enojada, porque no era capaz de parar lo que toda mi vida me ocurría, (con mis parientes, amigos cercanos, extraños) seguía esperando el típico miedo de los demás a que explotara por el mínimo sentimiento, esa que me impedía actuar, que me manipulaba...
«Yo misma me manipulo» aguanté un llanto «Yo misma me retengo, yo misma dejo que me destruyan...estoy en una simulación a la que ni siquiera intenté negarme» Me levanté del suelo y apoye mis mano en las manos de mi reflejo, mirándolo de cerca.
«Estoy aquí» Nos tranquilizamos mutuamente «Nadie podrá dañarte, solo tenemos que movernos juntas contra nosotras mismas, no pensemos callar, no pensemos huir, ignoremos criticas inmerecidas...». Mis manos se hicieron puños, se arrugó mi frente, me puse en pie limpiando las lágrimas de mis mejillas y reflejo, y me fortalecí.
« ¡Esto somos! ¡¿Qué importa quien no nos acepta?! ¡Leah Morales no necesita a nadie que le diga que hacer o pensar! Soy...Feliz así» caí en mis palabras, y sonreí.
« ¡YO SOY MI PROPIA FELICIDAD!»
En ese momento sangre ya no fluía por mis venas, si no emoción, felicidad pura, y triunfo.
El mundo se apagó, y estaba acostada, despertando de Millones de años, de buscar mi felicidad, de buscar la personita que esperaba salir fuera de esa capa de miedos y prejuicios, pero ya no me sentía cansada o exhausta de correr tanto. Me sentía increíble. Invencible. Mortal.
Me pacté que no esperaría lo típico, pedí actuar, me lo exigí. Tome mi cascaron-escondite y lo arrojé al fuego. Junto con las preguntas aun sin respuestas. Ya me daban igual. Al menos le deba igual a la auténtica Leah Morales.
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KAMU SEDANG MEMBACA
Concurso De Escritura (Participante)
AcakEsta será una recopilación de cuentos que creare para avanzar en el concurso propuesto por @Domi1806. Los cuentos salen de mi cabeza, utilizando las consignas que ella nos dé, que espero que gusten y me ayuden a seguir avanzando
