Conocéis esa clase de mujeres bonitas y diferentes?. No me refiero a esas rubias altas de pechos enormes y uñas postizas. Si no a las que tienen una belleza única pero hay que acercarse para verla.
He conocido a muchísimas mujeres y todas son especiales, pero ciertamente esa clase de mujeres me vuelve loco.
Cuándo conocí a Nova ella tan solo tenia 24 años, era pelirroja y pecosa, divertida, espontánea y algo irresponsable consigo misma.
Yo tenía 29 y ya alguna experiencia en relaciones, había malgastado algunos años de mi vida en una relación tóxica y nefasta de la que salí maltrechamente herido y maltratado. Asique mi postura ante el amor y sus derivados no era muy favorable, es mas la simple palabra sentimientos me resultaba realmente incómoda e intolerable.
Nova era preciosa, trabajaba en la gestora que se encargaba de mis papeles personales y de mi empresa. Aunque su trabajo era hacer fotocopias, archivar y poco más ella siempre se empeñaba en atenderme con aquella enorme sonrisa.
Un día tras olvidar unos documentos,,con todos los propósitos, se presentó en mi oficina para entregarlos con urgencia. Ahí comencé mi relación con Nova, con la locura, la pasión y el desequilibrio.
Era genial el sexo entre nosotros, solo había algo en la vida a lo que Nova le ponía más pasión que al sexo, a las peleas. Pelear era su manera de descargar energía, cruel y violenta, gritaba, arañaba , pataleaba y mordía. Todo pasión. Aveces en medio de una pelea uno de los dos se lanzaba contra el otro y lo besaba y mordía, ella se retorcida y me clavaba las uñas, el sexo era salvaje y muy fogoso, pero la clase "Nova" tiene miedo de la rutina y la estabilidad, estas palabras dejan atrás la adrenalina, y para ellas eso sería morir, son unas lunaticas adictas a los estímulos; yo sólo un tonto que me desgastaba con cada pelea sexual, cada escena, cada cambio de luna. Me costó algún tiempo convencerme de que quizás "N" no era lo que buscaba, que quizás ese tipo de relación no era para mi, pero casi 40 años después..... la hecho de menos al recordarla y agradezco el tiempo que pasó a mi lado.
"N" había crecido sin madre, con un padre militar que guiaba su educación como si de cuartel se tratase. Siendo niña se marchó de Hargas y tardó unos años en volver, nadie sabe donde estuvo ni que sucedió esos años borrados pero "N" no sabía que era el amor, en ocasiones parecía que se negaba a ser amada, que el amor le dolía como el fuego en la carne. Y un día sin mucha ceremonia se marchó, recogió sus locuras, sus lienzos a medio pintar, sus carcajadas interminables y desapareció de mi vida.
Me pasé los siguientes años esquivando a mujeres "N", pues aunque no lo reconociese ella había hecho de mi un hombre desgastado y herido.
Creía que si escapaba de sus locuras estaría a salvo, sin las lunas menguantes de la incertidumbre y el desasosiego, del dolor de alma y huesos.
Asique en mi búsqueda de placeres apareció Susi , alta rubia con el pelo muy corto y ojos marrones. Preciosos ojos marrones que parecían leer en lo más profundo de lo que siempre quise ocultar.
Susi la complaciente, la comprensiva, la coherente. El tiempo que comparti con ella entendí que a algunas mujeres les gusta sufrir, que son mártires de las relaciones, sufren y se aferran a la apatía, desidia, y cruel sinceridad en la que se revuelcan y regocijan sumidas en sus propias miserias, donde han cambiado la cruel realidad por fantasía de "cambiará ".
Esas mujeres resultan cambiantes y reservadas, casi temerosas de mostrarse . Las chicas "S" necesitan un amante dominante, un guía, un protector. Responsabilidad ajena difícil de asumir con plena consciencia, es abrumador.
Con sus 28 años era frágil y soñadora, casi resultaba de otro planeta la ingenuidad con la que trataba los asuntos cotidianos.
En el sexo Susi era mucho más complaciente, quizás sumisa es el adjetivo adecuado.
El tiempo que me pasamos juntos fue enriquecedor para mi, teníamos largas charlas sobre política, sobre el amor y la sociedad, sobre cultura. ....
Siempre era muy ingeniosa con las palabras, sus exposiciones eran divertidas y excéntricas , aunque poco leal a sus ideas.
Yo no sentía amor por Susi, pero si un cariño y una admiración profunda por su capacidad de sufrimiento. Durante meses vi como nuestra relación la cambiaba, la hundía y desesperaba. Con cada una de mis negativas de vivir juntos, cada cena a la que no asistía, a cada momento que no la tenía en cuenta. ....
Y las malas acciones se sucedían, mis sentimientos se enfriaban a cada paso , sus lágrimas y reproches lastimosos se convertían en el rumor de las habitaciones.
Hasta que un día, destrozada y herida de gravedad, de esas heridas que no sangran pero siguen comiendote la carne hasta dentro de los huesos; Susi se marchó. Recogió su pequeño cajón y se fue.
Cuando la puerta se cerró tras ella dejo un sabor en el ambiente a derrota y silencio, a desesperación y conformismo. Pero pronto mi casa la olvidó, o al menos eso creí por algún tiempo.
Tengo que explicarles antes de seguir desentrañando mi vida en estas líneas, que hubo más mujeres que las que aquí voy a describir, pero estas mujeres de las que os voy a contar pequeños extractos han sido cruciales en mi desarrollo personal, por ello habrá saltos de años entre algunos relatos.
El año de mis 35 fue un gran año. Ese año conocí a la que más tarde se convertiría en mi primera mujer, Savi .
Que puedo decir de Savi, que era preciosa e inteligente, o que era difícil y fascinante. Guardaba secretos, secretos que creo que jamás serán desvelados, era implacable sentenciando y todo emoción cuando creía que nadie la observaba. Tenia 31 años y los ojos verdes más antiguos que el mismo sol .
Fue un gran amor en mi vida y una gran compañera, me arrepiento de no haberle dado un hijo. Hoy sé que nadie mejor que ella.
Las mujeres como Savi son las que mueven el mundo, mujeres sexuales con iniciativa y seguridad, mujeres seguras ,poderosas . Esa es mi "S".
Los ocho años que duró nuestro matrimonio fueron irrepetibles, nuestra separación fue muy emotiva y con tanto amor que nadie creería que no nos volveríamos a encontrar nunca más. Pero así fue, aquella tarde en el aeropuerto fue la última tarde para nosotros.
