Cuerpo frágil, falda de mujer,
por celos enfermos la condena,
poderoso, él levanta su mano,
sueños y esperanzas encadena.
El cielo se torna en nubarrones,
el pánico va haciendo su entrada,
tiene fuerte dolor en su espalda,
las lágrimas caen por su cara.
Con su mano de hierro vulnera
y congela todo pensamiento,
pide ayuda, le implora, le ruega...
pero nadie escucha sus lamentos.
Tiene su espíritu encarcelado,
cargando con la culpa y el miedo,
con graves heridas en su cuerpo,
soportando insultos y desprecios.
¡Rompe las cadenas de tu cuerpo
y libera ya tus pensamientos!
Busca el respeto que mereces,
¡concluye pronto ese infierno!
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LIBRE
RomanceEncarcelada por años y en un cerrar de ojos fuera... Asusta verdaderamente asusta , sobre todo si todo lo que creías verdadero no lo es. Secretos que saldrán a la luz, y arrepentimientos que seguirán repercutiendo. La historia de una madre y una hij...
