Fue una noche oscura y sin luna cuando por los pasillos del castillo corrían murmullos y sombras. La esposa del duque Roldán iba a tener un bebé, pero la familia estaba maldita y si el heredero era una niña sufriría de un cruel hechizo.
En el comedor estaba Roldán tomando una copa de vino, impaciente a la espera de la matrona. Unos pasos apurados venían del corredor, un viento fuerte azotó las ventanas abriéndolas de golpe, el duque dio un respingo, el llanto del bebé inundó el castillo y junto al suyo estaba el de su madre. El recién nacido era una niña.
Roldán corrió a la habitación donde estaba su esposa y ordenó a las sirvientas cerrar todas las ventanas. Un miedo oscuro inundó su corazón sabiendo lo que les esperaba. Al llegar a la habitación abrió la puerta de golpe asustando a muerte a las criadas y a su esposa que lloraba desconsolada con la criatura apretada entre sus brazos.
-- ¡Es una niña Roldán! --gritó desesperada la duquesa, Lidia, entre sollozos.
--Tranquila mujer --intentó tranquilizarla Roldán sentándose a su lado--, probablemente esa bruja ya haya sido quemada.
Un brillo de esperanzada se posó en los llorosos ojos de Lidia.
--Pensé llamarla Lena --dijo luego de un rato. El duque la miró con dulzura, pero el miedo aun no dejaba su corazón.
--Así se llamará entonces --dijo el duque dándole su bendición a la pequeña.
Aquella noche transcurrió normal y la bruja ni se asomó por el castillo. Al día siguiente el duque seguía con miedo pero la bruja no apareció, tampoco el siguiente, ni al siguiente, ni al mes de que naciera la pequeña. Pasaron los años y la niña fue creciendo hermosa y fuerte.
Se transformó en una chiquilla hermosa de cabello rojizo y hermosos ojos dorados, piel blanca como la arena y suave como la seda. Siempre corría por los pasillos alegre sin saber algo del maleficio que tenía su familia.
Su madre ya no tenía miedo a la bruja, pues se había convencido de que la habían quemado, pero su padre no. Él seguía con el miedo nublando su corazón y nunca se disipó hasta que Lena cumplió seis años.
La misma noche en que Lena nació, seis años atrás, llegó la bruja al castillo cumpliendo su promesa del maleficio. La pequeña fue transformada en un dragón y sus padres desconsolados tuvieron que enviarla a un castillo abandonado.
Ese castillo estaba escondido en medio de un gran bosque alejado de su tierra natal. Por suerte para Lena su madre desesperada le pidió compasión a la bruja, Aldara, y ella fue buena (si es que una bruja puede serlo), entonces cambió el maleficio y en vez de que la niña fuera de por vida un dragón dijo: "a los diecisiete años Lena será capaz de decidir en qué momento ser dragón o humano, pero si la furia o el odio cruzan su corazón tendrá que tomar la forma del dragón en su interior". Lidia destrozada tuvo que aceptar el cambio y dejó a su primera y única niña en manos de Aldara.
Aun así Lena no estuvo totalmente sola pues en la torre vivía la princesa Melina, quien estaba bajo el cuidado de Aldara luego de ser enviada al castillo porque un tío quería matarla para quedarse con el trono. La princesa permanecería ahí hasta que algún caballero la rescatara.
Ya que la única compañía que tenía Lena era la princesa se hicieron amigas, aunque Melina no sabía que el dragón era una niña le tenía mucho cariño. Pero el tiempo volvió a jugarle una mala pasada a Lena y al igual que ella Melina fue creciendo y haciéndose mayor y así fue como los caballeros fueron llegando. Melina ya no era una chiquilla, ahora tenía catorce años y era apta para casarse.
Lena entristecida con los relatos de Melina sobre los futuros caballeros que llegarían al castillo y se la llevarían se llenó de rencor, no quería quedarse sola en la torre. Aldara solo aparecía en las noches para alimentarla, y si Melina se iba ella quedaría sola y abandonada.
Así que cuando llegó el primer caballero Lena hizo todo lo posible por echarlo del castillo, y así fue. Melina furiosa dejó de hablarle y pasó los días en su habitación ubicada en la torre más alta, mientras Lena paseaba por el castillo, apenada y rencorosa por la pérdida de esa amistad. Pero siguió firme y a cada caballero que llegaba ella lo echaba, distanciándola cada día más de su amistad con Melina.
Hasta que todo cambió cuando cumplió diecisiete años...
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El Dragón de la torre
FantasyEs un dragón, su misión es vigilar la torre del castillo en el que se encuentra una princesa. Pero a quien cuida no es cualquier princesa. Y este tampoco es cualquier dragón. Los pasados de ambos escriben sus futuros. Futuros que ni en sus más aloc...
