Capítulo 1

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Abro los ojos lentamente, odio esta parte del día, en serio. Ese momento en el que mis ojos se abren y mi cuerpo se despierta junto con la mitad de mi mente, haciendo que deba levantarme de mi cama, una de mis mejores amigas.

Voy al baño y me lavo la cara y los dientes, no voy a desayunar. No suelo hacerlo. Me cepillo el pelo hasta que está presentable y salgo del baño. Me visto con ropa simple, no creo que hoy salga. Aunque cambio de opinión al mirarme en el espejo. Necesito hacer algo de ejercicio, ya que a este ritmo tendré 50 años y no podré mover ni un dedo. Sé que es importante hacer deporte y mantenerse en forma, pero soy una persona demasiado perezosa.

Cuando llevo media hora corriendo, me doy cuenta de que necesito comer algo, ya que si no moriré de hambre, qué bipolar soy a veces. Entro en la cafetería más cercana y me pido algo para desayunar.Esta cafetería me encanta. Está situada en una calle perdida de Los Ángeles, tiene un aire muy vintage, y los colores marrón y camel predominan por todo el espacio. Además, los cafés aquí están deliciosos. Mientras desayuno sola en una mesa, miro a la gente que hay dentro de la cafetería. En frente mío hay una pareja más o menos jóvenes. Unos 30 años diría. Desayunan cada uno un café y comparten una berlina de azúcar. En la mesa de mi derecha hay un grupo de cuatro amigas, por lo que parece. Almuerzan entre risas y por las mochilas que veo tiradas en el suelo, parece que no tardarán en irse al instituto. Siempre he querido ir al instituto, pero, según mis padres, la educación particular en casa te prepara más para el futuro que escojas, o más bien dicho, para el que mis padres han elegido por mí.

Me acabo el café que he pedido, lo pago y me voy. Mientras corro, recibo un mensaje de mi padre recordándome que esta tarde cogemos un vuelo a Nueva York desde el aeropuerto de Los Ángeles para asistir a una de sus miles de convenciones de empresarios. Ruedo los ojos. Odio que tenga que acompañar a mis padres a planes así, lo único que quiero hacer esta tarde es tirarme en el sofá y ver la primera película que encuentre interesante en la televisión o en Netflix. Tras media hora más de carrera vuelvo a casa. Nada más llegar entro en la ducha de cabeza, estoy muy sudada. Después de ducharme me pongo ropa cómoda para estar por casa y empiezo a preparar la maleta. Aunque ya la tengo prácticamente hecha porque solo han pasado dos días desde que volvimos de Inglaterra, de otra convención, cómo no. 

Cuando acabo de hacer la maleta, bajo al salón a ver la televisión un rato. Cuando llego, mi hermano Alec se me ha adelantado. Menos mal que tenemos el mismo gusto en muchos sentidos. Mi hermano y yo casi nunca peleamos, por no decir nunca. Él es mi mejor amigo, siempre lo ha sido. Somos mellizos, y nos parecemos bastante físicamente, pero sobretodo nos parecemos en la forma de pensar, y en nuestros gustos. Desde pequeños lo hemos hecho todo juntos. Hasta los 10 años jugábamos a fútbol, pero a partir de los 11 nos enamoramos de la danza, y a día de hoy es nuestro hobby. Nuestros padres para nuestro 12 cumpleaños nos regalaron un estudio de danza, cerca de nuestra casa, y tenemos una profesora genial, que a día de hoy nos ha ayudado a ganar muchos concursos nacionales. Nuestro sueño algún día es poder vivir de esto, poder enseñar nuestros pasos a cientos de personas y hacer sentir miles de sensaciones con nuestros bailes.

-¿Que ves?- me tiro a su lado en el sofá.

-Stranger Things, no dan nada interesante en la televisión. -asiento y me quedo a ver la serie con él.

-Qué pereza tener que irnos de nuevo esta tarde -aprovecho que el capítulo termina para hablarle.

-Sí, pero yo no voy.-dice sin si quiera mirarme, buscando el siguiente capítulo. Cuando va a darle al play, le quito el mando de la mano.

-¿Que? ¿Porqué? -Se encoge de hombros y me mira.

-No me apetece, y bueno, me he inventado que tengo que ensayar para mi próxima competición.-Me quita el mando y le da al play. Me levanto del sofá y subo a mi habitación, enrabiada. Es increíble que se haya librado. Y yo, como no tengo excusa, porque hasta dentro de meses no vuelvo a competir, tengo que ir. Una maldita semana entera fuera de casa, sin mis pocos amigos a los que veo pocas veces al mes y, para colmo, sin mi hermano. Suerte que es Nueva York, ciudad que me encanta, porque si no estaría bien jodida. Termino al completo la maleta, ya que en cosa de una hora nos iremos y me tumbo en mi cama a leer un libro.

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⏰ Last updated: Jan 12, 2019 ⏰

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