Y cayó. Lo vi y corrí hacia él. No pensé, ni importó. Me lo había cruzado varias veces por el pub, pero nunca así... tan demacrado, tan nauseabundo.
Respiraba. Decir que tuvo suerte, habría sido poco.Temblequeaba. Pobre...
No sabía cómo había terminado así; yo, claro. Ni idea por qué lo ayudé, ni por qué lo envolví en mi campera y me lo llevé.
Apenas oí sus huesos tronar contra el suelo, volteé. Probablemente no lo supe, pero ahora lo sé.
A pesar de ser alto, pesaba casi nada. Era piel y huesos, nada más que eso. Por eso lo tomé y lo posé sobre mi espalda. Sus brazos no me rodearon pero, quedaron muertos, colgando a ambos lados. Y por mi parte, lo sostuve de las piernas.
Entonces, me fui.
Nadie siquiera se permitió ponerse a pensar qué pasaba. Eso era cosa de todos los días. Si muere, mejor. Uno menos. Uno menos de miles que se hundían en la misma mierda y jamás salían. Uno menos de tantos que se perdieron y nunca volvieron, pero quisieron... Creeme, sí que quisieron.
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Nacidos para correr
FanfictionUn alma de camaleón criado entre los escombros de la monotonía se encontró con un alma gris que, en pena y sollozante, cegado estaba por las estrambóticas luces de la ciudad. Fusionados, eran fuego entre jeringas con heroína y el más ruín polvo. Des...
