Capítulo 1

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Fuimos los últimos. La mina de Helio-3 estaba casi agotada. No quedaba combustible más que para un viaje a baja velocidad. Mis padres se presentaron voluntarios, junto con muchos otros, y fueron puestos a dormir. Un largo sueño frío de más de 100 años. Un sueño de esperanza, de renacer.... Y llegaron aquí. Tres arcas hermanas, las Insight. Llegamos aquí, al nuevo hogar. Una nueva esperanza para la humanidad. Dos de ellas aterrizaron, la tercera siguió arriba, se convirtió en nuestra principal fuente de energía, concentrando la luz del Sol para nosotros. Ocho años tras el aterrizaje nací yo. Fui de los últimos en nacer. Poco después, a nadie le quedó tiempo para nada que no fuese sobrevivir. Las ciudades se desmoronaban, la sociedad que tanto les costó fundar a mis abuelos quedó aniquilada en tres largos y sangrientos meses. Fue una batalla injusta. Una lucha desigual contra la muerte. La plaga, la Güestia desfiguró el rostro de la humanidad. La Güestia ha sido el castigo por todos nuestros crímenes...

Me llamo Antonio, Antonio Viriato Leblanc Wu, para ser exactos. La historia de mi familia es larga. Mis amigos me llaman Vir. Tengo 17 años y un graduado en Ingeniería naval y biología por la universidad de Ascensión, en Taranis... Sí, dentro de las fronteras de Ascensión, no hay heraldos. La Güestia no ha pasado los muros ni las escabrosas cumbres y precipicios que rodean Ascensión. Aquí la vida se desarrolla normal. Ascensión es un lugar especial. Aquí aterrizó la Insight-002. Fue la primera en bajar. Al otro lado de Taranis, se encuentra Baikonur, en una isla apartada del continente. La Güestia tampoco llegó allí... Fue el lugar de aterrizaje de la número 1. Había gran cantidad de minerales, hierro aluminio, incluso platino. Creemos que la isla de Baikonur son los restos de un gigantesco asteroide que chocó contra Taranis... Sí, aún nos preocupamos por esas cosas. Ha sido el fin del mundo, y aún nos preocupamos de todo eso... Aquí, la crisis desapareció demasiado rápido. Todos han olvidado el mundo que hay tras los muros defensivos y los picos escabrosos. Casi han olvidado a la enfermedad, casi han olvidado los mortales heraldos... Yo no puedo hacer eso... El recuerdo de mi familia me impide olvidar.

Mis padres me echaron de casa cuando aparecieron los primeros síntomas. La Güestia acababa de revelarse y todo el mundo estaba histérico... Ni siquiera les dio tiempo a convertirse. Dos heraldos entraron en casa aquella noche y los despedazaron. Las cámaras de seguridad lo grabaron todo. Llevo la tarjeta de datos colgada al cuello, para recordarme que nunca, nunca, debo olvidar... Nunca se debe olvidar, ni la Güestia, ni los heraldos... Olvidar significar repetirlo, quedando tan pocos de los nuestros, repetirlo significa la extinción. Taranis es un lugar cruel, bajo aquella apariencia de lugar paradisíaco, pero aun así, pese a la enfermedad, pese a los heraldos que ahora pueblan las llanuras de este mundo, Taranis sigue siendo nuestro hogar.

Cuando estoy en la ciudad, vivo en una pequeña casa blanca de estilo griego en uno de los riscos de la Montaña Central, justo bajo mí, 30 metros más abajo, se encuentra la primera línea de Playa... Sí, tenemos playas. Es una playa gigantesca, de más de 7 kilómetros de largo, junto a la que fundaron Ascensión. Al otro lado del risco, se encuentra el puerto de Ascensión. Sí, el sitio es perfecto, estoy cerca de mi trabajo, cerca de la playa, y tengo unas vistas excelentes...

Y no vivo sólo. La casa es mía, sí, pero como rara vez estoy en la ciudad, la comparto con mis amigos, Isabella y Cornelio. Un caso extraño el suyo, la verdad. Mellizos, de padre italiano y madre brasileña... Tuvieron tan mala suerte como yo... Quizás peor. Sus padres llegaron a convertirse. Era unos más de los innumerables heraldos que deambulaban por las llanuras de Taranis, hasta que hace cinco años, una de las expediciones se topó con ellos... Y siguieron el protocolo habitual: "Si ves un heraldo, mátalo antes de que te mate él a ti, o aún peor, te convierta". Desgraciadamente, esa es la primera lección que enseñaban en el colegio, la segunda era "Cómo asegurarse de que no estás infectado". Esa es nuestra vida... Y la verdad, no me quejo, podría haber sido mucho peor... Si la Güestia hubiera aparecido antes, no habríamos tenido tiempo de construir lo necesario para mantener a unos pocos a salvo...

Y no, esto, todas estas reflexiones que vienen a mi mente no vienen en la tranquilidad de mi casa en Ascensión... Estas reflexiones acuden a mi mente antes de dormirme, en mi laboratorio –como ya he dicho, soy biólogo-, en la casa de mis padres... No vengo aquí ni con alegría ni por castigo, vengo aquí porque este sitio ahora es seguro... tengo una valla perimetral, tengo un vehículo de superficie para huir... Y las investigaciones que realizo aquí, no se pueden hacer dentro de los límites de Ascensión. Está prohibido llevar muestras de heraldos al interior de la ciudad. Es una preocupación que nadie necesita...

-A la mierda, me voy a dormir. El microscopio me está dando dolor de cabeza...

Sí, tengo la manía de hablar solo. He puesto el programa de análisis a trabajar y me voy a dormir...


Taranis (Versión española)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora