Un sueño de cristal

60 6 1
                                        

Érase una vez un lugar llamado mundo.

Érase una vez un lugar lleno de alegría y de esperanza, donde los niños jugaban en las calles y los jóvenes tenían ilusión. Érase una vez un lugar de nubes de algodón y de calles de chocolate donde la palabra guerra no existía y la paz era una realidad. Érase un lugar en el que la risa de la gente nutría el ambiente, en el que se respiraba amor y no rencor, en el que las personas eran ellas mismas. 

Érase una vez un lugar puro, donde el aire era limpio, donde el agua de los ríos se mezclaba con las piedras a las que arrastraba, meciéndolas al ritmo de una suave melodía. Érase un lugar en el que el azul del mar se fundía con el cielo como si fuesen un solo ser. Érase un lugar de luz, donde la única oscuridad que existía era la cálida noche estrellada que acompañaba a los navegantes en sus largas travesías. 

Érase la sonrisa de un niño, el abrazo de un ser querido y el batir de unas alas de colibrí. Érase el salto de un delfín, el sonido de las olas a romper y el sol de la mañana. Érase un atardecer con sabor a zumo de fresa y naranja. 

Érase una vez un mundo de gente transparente. Érase un lugar donde la apariencia no importaba y donde la piel era solamente una envoltura. Érase una vez un mundo en el que no existían las mentiras. Érase una vez un arcoíris y una niña de ojos dorados a sus pies, entonando la canción de la naturaleza. Érase una pluma blanca y unas gotas de rocío. Érase una vez un horizonte sin límites. Érase una vez un pensamiento infinito. Érase una vez un sueño de cristal. Érase una vez un martillo de inseguridades y promesas rotas. Érase una vez un estruendo contaminado.

Érase una vez una fantasía imposible.




Un sueño de cristalStories to obsess over. Discover now