.Noviembre 24.

35 2 0
                                        

Parte I

Imagina que estas recostada sobre el barandal, el frio del metal te da un pequeño escalofrío en la piel. Tus codos son el soporte que necesita tu cuerpo para no caer del muelle al mar. Ves como frente a ti el sol se esconde lentamente en el horizonte detras de unos yates y barcos de pesca, mientras que al mismo tiempo sale la luna justo detrás de ti, grande y hermosa como siempre. 

Levantas la vista y respirando esa brisa salina ves el celaje que se ha formado, tonos decadentes y brillantes como magicas acuarelas; sigues subiendo la vista y justamente cuando estas por caer de espaldas detienes la mirada y te das cuenta que el cielo no es precisamente plano o recto, si no que pareciera como que si fuese un domo, un domo invisible y maravilloso que nos encierra a todos en este planeta cegado por la estupidez humana. Regresas la mirada al oceano, y ves como tus pies se salen ligeramente del muelle y piensas en que pasaria si cayeras al mar. Y comienzas a meditar en lo que ha sido de tu vida hasta ahora, pensaste que al cumplir quince años ibas a sentir un cambio, una especie de evolución o transición. Pero no. No sientes absolutamente nada. 

Diriges la mirada a la taza de cartón barato en el cual se encuentra tu cafe, parecias loca tomando café a las cinco de la tarde con el calor de Miami Bay, pero el cafe negro con tres shots de Amaretto era justo lo que necesitabas. Le das un trago al cafe, luego otro, luego otro y luego otro, sonries al sentir como el almendroso licor pasa quemando suavemente tu garganta, un dolor delicioso con sabor a almendra, pero luego deja un rastro amargo y desabrido en tu boca. 

Reglexionas y el mundo para por un segundo porque asi es exactamente como te sientes. Amarga. Despues del año mierda que pasaste tu sonrisa no es la misma. Y comprendes y tratas de recordar en que momento fue exactamente cuando todo se fue en picada; bajas la mirada porque no lo recuerdas, no lo encuentras. Ya no sabes la diferencia entre una sonrisa falsa y una verdadera porque todas tienes que fingirlas. Sientes una pequeña gota de agua caer en tu mejilla, subes la mirada al cielo y te das cuenta que ha oscurecido, pero no porque ha entrado la noche, si no porque unas enormes nubes han adornado el cielo convirtiendolo en gris y triste. 

Volteas tu cabeza a la derecha y ves el enorme edificio de Hard Rock, odiabas ese restaurante, simplemente su comida no pasaba por tu garganta. Miras hacia una de las ventanas superiores y ves a todas las demas quinceañeras haciendo relajo y pasandola alegre, enfocas mas tu mirada y luego *BOOM* él voltea y te mira desde lo lejos. Su mirada tan odiosamente linda te retuerce el estomago asi que quiebras el lazo y regresas la mirada a tu cafe. Te lo terminas de un solo trago y eso si que dolió, pero eso te gustaba. 

La temperatura baja y te comienza a dar frio, bajas tu mirada a tu horrenda blusa rosa. Odias el rosa. Pero todas las niñas del viaje tenian que ir con blusa de ese horrible color porque podiamos perdernos en el aeropuerto, lo cual tiene algo de sentido. Comienzas a caminar para entrar de nuevo al restaurante, pero recuerdos de ese dia invaden tu mente.

*****


You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Mar 21, 2016 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

AllureWhere stories live. Discover now