Mr. Smith estaba cansado de que ninguno de sus dos agentes inmobiliarios fuera lo suficientemente competente como para vender el viejo chalet de los Ramírez. Habían pasado más de diez años desde que la familia colocara el cartel de "Se vende" en la casa y desde entonces nadie en la agencia había sido capaz de vender la propiedad.
Mr. Smith era un escocés que llevaba dos décadas afincado en una villa costera del suroeste de Galicia. Había pasado media vida dedicándose al mundo de las finanzas, la venta de inmuebles y negocios variados, pero jamás se había encontrado con un caso como el de aquella casa. -¿Cómo es posible que una construcción tan hermosa y tan bien diseñada no se consiga vender ni en diez años?-. se preguntaba a sí mismo todos los días. El precio del chalet había bajado considerablemente desde su coste original. Primero en pesetas, después ya en euros. De 400.000 a 90.000 euros había sido rebajado en cuestión de cinco años y ni con esas conseguían quitárselo de encima.
Sus dueños, la familia Ramírez, quería deshacerse de la casa aún a sabiendas de que perdían muchísimo dinero. Una de las cosas más valiosas que poseía su propiedad eran los hermosos jardines que la rodeaban y que a pesar de estar descuidados llamaban la atención de todo transeúnte que paseaba por allí. La piscina, el cenador, las estatuas de piedra, los setos, los árboles, el estanque de las ranas y el columpio... Pero a ellos precisamente aquella finca les traía muy malos recuerdos y necesitaban pasar página cuanto antes.
Cualquier intento por vender la casa era inútil. Los posibles compradores siempre se echaban atrás. Por un lado la crisis económica que vivía el país y por otro algunos vecinos y gente de los alrededores que se empecinaban en decir que el chalet estaba habitado por fantasmas. Las habladurías no ayudaban en absoluto, más bien todo lo contrario, e incluso al mismo Mr. Smith en alguna ocasión se le ocurrió comprar el inmueble para así quitárselo de encima de una vez por todas. Y lo hubiera hecho si no fuera porque cierto día por fin se obró el milagro...
