Aprendí que...

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En la vida pasamos por épocas en las que no sabemos qué hacemos con nuestra vida, simplemente los días pasan, pasan porque tienen que pasar. Debemos darnos cuenta de que el tiempo no se para cuando nosotros queremos, los minutos corren y nosotros, solo nosotros mismos, somos los que podemos elegir aprovechar el tiempo o por el contrario malgastarlo.

Un día aprendí que las cosas pueden cambiar en un solo segundo, que las apariencias engañan y que a veces es mejor dejar pasar el tiempo para sanar las heridas que alguna vez se abrieron en el alma. Llegará un día en el que mires al pasado y recordar ya no te duela. También, aprendí que ser valiente no significa no llorar.

Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas y que cuando alguien me dedica su tiempo está regalándome lo único que no recuperará jamás.

En ocasiones no aceptamos la realidad, estamos ciegos y no nos damos cuenta de que las cosas no son como nosotros creemos que son. En esos momentos hace falta alguien que te haga entrar en razón, un buen amigo que te diga todo tal y como es aunque sientas que te clava una espada mientras pronuncia esas palabras. Yo he decidido dejar de buscar pájaros en el mar porque un día me enseñaron que no los hay.






LA CRUDA REALIDADOù les histoires vivent. Découvrez maintenant