El coche se paró, abrí la puerta y deje que la brisa otoñal invadiera el vehículo, el verano había acabado y volvíamos a la rutina.
En cierto modo me alegraba por ello, no habían sido unas de las mejores vacaciones , es mas, estoy segura de que fueron las peores.
¿El por que? Una palabra. Daniel.
Ese cabrón consiguió ilusionarme y hacer que me enamorara de el para luego romper mi corazón en mil pedazos. Definitivamente el amor apesta por eso mismo me prometí a mi misma que nunca más, el amor ya no estaba entre mis planes.
Me despedí de mi padre y bajé del coche. Me dirigí al maletero y saque mi maleta roja, iba a ser una larga semana.
Crucé las puertas del vestíbulo justo cuando Eider salió del coche y se aproximaba al edificio mientras despedía a su madre con la mano.
-¡Eider!- exclamé cuando esta entró por la puerta.
-¡Kairi!- exclamó esta a su vez dejando caer la maleta en el suelo y aproximándose a mi para fundirnos en un abrazo.
- ¿ Os podríais quitar de en medio?
Aquella grave y autoritaria voz nos obligó a mi amiga y a mi a separarnos y dejarle paso al individuo con cara de enfadado que esperaba que abriéramos el paso, ya que Eider y yo habíamos bloqueado la entrada.
-C-claro- tartamudeó mi amiga.
Tanto ella como yo nos habíamos quedado encandiladas observándolo. Era guapo, muy guapo. Parecía sacado de uno de aquellos libros tan cursis que me gustaba leer alto, espalda ancha, pelo negro cuidadosamente peinado hacia atrás y esos ojos marrones que se volvían verdes al aproximarse a la pupila, y justo por eso le odiaba, lo quería lejos de mi.
Seguido de el entraron siete chicos mas, todos eran muy guapos pero ninguno como el.
Cuando pasó el ultimo salimos de nuestro encandilamiento para coger nuestras maletas y seguirles, ya que al ser las nuevas no sabíamos donde había que dejarlas.
Cuando todos habíamos dejado ya nuestras maletas sonó la campana y nos dirigimos a clase.
El vestíbulo, que antes estaba vacío, ahora estaba siendo invadido por una oleada de adolescentes revolucionados que se perdían en un oscuro pasillo que se situaba a la derecha del mostrador de recepción, nos unimos a ellos, el oscuro pasillo nos llevó hasta unas estrechas escaleras que llevaban a la segunda planta.
Aunque tardamos poco en encontrar la clase, no fuimos lo suficientemente rápidas como para coger buen sitio, todas las mesas estaban ocupadas excepto dos en primera fila, justo delante de la pizarra, menuda suerte.
El profesor entró se presentó y empezó a explicar como evaluaría y lo que iríamos haciendo en su asignatura durante el trimestre y el año.
Estaba bastante centrada hasta que sentí como alguien de la parte de atrás me observaba lo que me llevó a desconectar y girar mi cabeza en busca del observador, y ahí estaba, el tipo de la entrada me observaba de arriba abajo sin siquiera intentar disimular. Volví a la explicación del profesor aunque esta vez ya no prestaba atención a lo que decía, mi cabeza solo podía pensar en el.
A la hora de comer Eider y yo nos dirigimos apresuradas al comedor, estábamos muertas de hambre y había macarrones para comer.
Entramos y buscamos los sitios que nos correspondían , no sabíamos con quien nos sentiríamos pero si sabíamos que nos tocaría sentarnos con ellos durante todo el trimestre.
Mientras buscaba con la mirada, oigo que alguien me llama, y ahí estaba el, señalándome dos sitios vacíos a su lado.
Eider me empuja para que avance mientras yo estoy a punto de un ataque de nervios, no pienso sentarme al lado de ese idiota.
-Vamos Kairi se maja.- me dice Eider mientras sonríe al ver mi cara de pocos amigos al sentarme al lado de aquel idiota que curiosamente sabia mi nombre.
Cuando acabé de acomodarme en la silla me dio un patada por debajo de la mesa, cuando le fulmine con la mirada se echó a reír y dijo:
-Me llamo Aarón encantado.
-Yo me llamo Eider.- dijo mi amiga con una sonrisa.
-Y yo me llamo...- empecé a decir.
-Kairi- me interrumpió el.
- Exacto. ¿Como sabes mi nombre?- dije irritada.
Se echó a reír de nuevo y señaló al chico que había justo en frente mía y cuya presencia había pasado desapercibida hasta ahora.
- Ahí lo tienes, el me lo dijo.
Mis ojos crecieron como platos, frente a mi tenia sentado a Dayron que un año atrás compartió pupitre conmigo.
-Otra vez tu- dije mientras se me quitaban las ganas de comer.
La verdad es que antes odiaba a Dayron por ser un gilipollas que no paraba de tirarme la caña, y ahora, ahora también lo odiaba.
-Yo también me alegro de verte- dijo con una sonrisa en su estúpida cara.
Y ahí se termino la conversación, los chicos hablaban de sus cosas y nosotras de las nuestras, cada uno por su lado.
Las clases acabaron pronto así que teníamos toda la tarde para hacer lo que quisiéramos. Eider y yo optamos por deshacer las maletas y decorar la habitación a nuestro gusto. También conocimos a nuestra compañera de habitación, Sarah, una chica rubia, delgada, ojos marrones y muy inquieta, congeniamos enseguida.
Por la noche, después de cenar y asignar los turnos de quien ponía y recogía la mesa cada día, Eider y yo nos quedamos en nuestra habitación hasta la hora de dormir.
Aquella noche me dormí pensando en el, y cuanto más lo pensaba más lo odiaba.
KAMU SEDANG MEMBACA
Esto es...¡surrealista!
RomansaKairi & su amiga Eider son nuevas en el instituto, un instituto bastante peculiar, ya que once de los cientos de alumnos que asisten a clases en ese centro se quedaran en una residencia fundada espacialmente para adolescentes como ellos. Durante su...
