Capítulo 20

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Javier y Valeria llegaron pero ya era demasiado tarde, Gerardo había abierto el ataúd, donde los gusanos parecían todavía estar de fiesta por semejante festín que tenían, para su desgracia o fortuna el cadáver no se había descompuesto totalmente aún, ya que se podía reconocer los rasgos faciales. A Gerardo se le fueron las fuerzas, y cayó hincado, tal vez ese ataúd lo había esperado todo ese tiempo, y vaya que era así.

− ¿Qué pasó Jerry? No entiendo, Kristine está ahí... eso es bueno.− dijo Kevin.

−... No... no, no está bien, éste no es Kristine... es... es... mi hermano.−respondió Gerardo mientras sentía como su mundo se caía a pedazos sobre él, y no podía hacer nada al respecto más que sentir los golpes una y otra vez.

Pareciera el final de un completo mal chiste, Gerardo nunca asesinó a Kristine como él y sus amigos habían creído todo ese tiempo, de alguna forma muy extraña logró escapar contra todo pronóstico, pero... ¿Cómo? Eso es imposible si no tenía pulso. Jerry quitó los gusanos que tenía el cadáver de su hermano, se respiraba un olor más que pútrido el cual emanaba del cuerpo, esto poco le importó a Gerardo quien abrazó fuertemente a su hermano, y lo lleno de besos, sus manos le temblaban, las lágrimas caían sobre Adrián además de la lluvia, Jerry deseo saber tantas respuestas por tanto tiempo, que cuando finalmente las encontró deseo nunca haberlo hecho, así de irónica es la vida.

Los tres amigos jamás habían visto a Gerardo de esa manera, por primera vez lo vieron derrotado con la mirada abajo y de rodillas, lo peor es que su verdugo había sido quién más odiaba, y a quién más daño le hizo. Nunca se les pasó por la mente verlo en ese estado, primero se acabaría el mundo antes de que eso suceda, ahora sólo pensaban lo equivocados que estaban, aquel gran roble había caído. La lluvia no ayudaba mucho, pues sólo tornaba la escena un poco más dramática.

Javier se deslizó cuidadosamente en el lodo, con su mano derecha le tocó el hombro izquierdo a Jerry, y le dijo "Vámonos, no hay nada más que hacer aquí". Pero su amigo no quería desprenderse de su hermano, estaba debilitado, aunque el lado más cuerdo de su cerebro, su lado más ególatra y orgulloso le decía una y otra vez "Levántate ahora mismo, es hora de irnos", así que incluso sintiendo todo ese dolor que había estallado peor que una bomba atómica, soltó a su hermano, cuando lo iba a poner devuelta en su ataúd, vio un sobre cubierto con una bolsa de nylon transparente. Primero agarró la nota, luego devolvió el cuerpo, cerró el sarcófago, y con ayuda de Javier salieron del hoyo.

Kevin y Valeria se miraron mutuamente como muestra de ¿Ahora qué hacemos?, hicieron lo que consideraron conveniente en ese momento, y como podían volvieron a poner la tierra sobre el ataúd, les tomó unos quince minutos aproximadamente, Gerardo estaba a un costado con su mano derecha apoyada en el árbol, tal vez sólo quería que un rayo cayera y lo partiera en dos, para su desgracia no sucedió así, abrió el sobre que había recogido, y la leyó "¿Te gustó la sorpresa?" Apretó con odio aquel pedazo de papel, y una vez terminado el re-entierro, sacó la navaja que tenía en su bolsillo derecho, y regresó donde su hermano estaba enterrado.

Gerardo empezó a patear con todas sus fuerzas aquel pedazo de cemento en donde estaba inscrita la leyenda "xxxxx ¿?-2012", hasta que finalmente la quitó, se volvió arrodillar pero esta vez no como un derrotado, sino como una persona con sed de venganza, y con su navaja empezó a tallar el trozo de cemento cuadrado que anunciaba la muerte de un desconocido. Javier de cierta forma extrañado por esta actitud, iba a acercarse a él, pero Kevin lo detuvo diciendo que no era una buena idea, que se mantuviera mejor donde estaba. Gerardo cuando terminó de tallar, levantó aquella "insignia" en la que había escrito " Kristine 2012 –  2014" Haciéndose la promesa que volvería a vengar no sólo a su hermano, sino también a sus amigos.

Sin decirse ninguna palabra entre ellos decidieron irse, era un martirio caminar por las tumbas, en especial cuando pasaron la tumba de Raúl, el segundo con quién inició esta masacre, considerando a Adrián como el primero. En la puerta principal los esperaba el vigilante, quien les abrió la gran reja que separa un mundo del otro, cuando ese grupo de amigos había ya pasado la entrada para dirigirse al auto, el hombre le dijo a Javier quien fue el que salió de último "Los muertos deben quedarse donde están, con todo y sus secretos. Espero hayan disfrutado del recorrido, regresen cuando quieran, o cuando estén muertos."

El cuarteto subió al auto, Gerardo en el asiento del copiloto pues no tenía ganas de querer manejar, así que fue Javier quien tomó de inmediato el volante, sólo se podía escuchar como las gotas de lluvia golpeaban como piedras el automóvil. Jerry tenía la mirada pérdida viendo simplemente al frente, nada específico en realidad, sólo el parabrisas empañado. Los asientos estaban mojados y sucios por el lodo, eso no importaba en ese momento. Kevin estaba mudo, Valeria se le quedó viendo a Javier como diciendo ¿A dónde vamos?, éste notó la mirada, pero de nada servía pues él tampoco tenía la menor idea. Así que le preguntó a Gerardo "¿Ahora qué hacemos?", a lo que él respondió "Sencillo... encontrarlo y hacerle desear haber muerto, porque ahora realmente lo voy a hacer sufrir".



KRISTINEWhere stories live. Discover now