Parte I "te extrañare" (Capitulo 1)

44 1 0
                                        


Frederick y Rosalía, eran hijos únicos, por el cual no les pudieron negar su matrimonio.

Sin embargo, en su matrimonio, sucedió algo muy extraño, ya que solo pudieron concebir a una niña. Aunque intentaron tener más hijos, no pudieron, Erika, era su única hija.

Erika Bessete; era hija única de una muy prestigiosa familia de Madrid, al menos el apellido de su padre, ya que su madre era mexicana, y su padre pertenecía a la familia Bessete, la cual tenía una prestigiosa empresa textil.

Sin embargo, Erika, no era como cualquier niña, era rubia como su madre, y contaba con una increíble belleza, sin embargo, sus ojos eran de color muy extraño, existían ojos color verde, gris, cafés, azules, amarillos y oscuros, sin embargo su tono de ojos no era ninguno, era color violeta claros, tanto que no podían ser confundidos con algún otro color, pero eso no era todo lo extraño en ella.

Había nacido con un extraño don, entre sueños veía lo que pasaba en el futuro y una que otra vez podía distinguir las auras de las personas.

Todos esos dones parapsicológicos, los había heredado de su abuela materna; Agatha, quien vivía en México.

Por la distancia, Erika conocía poco a su abuela Agatha, además Rosalía creía que era dañino para su salud mental, y a sus abuelos paternos, murieron en un accidente.

A la edad de 6 años, ella podía entender a la perfección todo, era una niña extremadamente inteligente, y entendía perfectamente sus dones, aunque ella los llamaba maldición, pero de todos modos, le gustaba pensar que sus premoniciones eran subjetivas, y podían cambiar según el paradigma de cada persona, y a pesar de ser tan inteligente no podía entender, porque su madre se empeñaba en mantener oculto su maldición, ya que ni siquiera su padre sabia al respecto, solo eran cómplices su madre y ella.

Todo empezó, cuando ella tuvo un sueño muy extraño. Por lo que ella le describió a su madre, era en un banco cerca del centro, había un asalto y su madre corría y le disparaban, nunca recordaba más, pero para Erika, era muy cruel su pesadilla, no quería perder a su propia madre, sin embargo solo le quedaba aceptar los designios del destino.

Entonces se encargo de disfrutar a su querida y adorada madre, de día y de noche no quería separarse, para ella su madre, lo era todo, era bondadosa, amable y muy elegante, se decía día con día que jamás olvidaría esos preciosos ojos azules color aqua.

Era una mañana, para ser exacta era Martes, 21 de marzo, el día en que su madre cumplía años. Erika convenció a su madre de no asistir al colegio, ella se puso bonita y arreglo bien el ramo de flores que había comprado, con ayuda de su padre.

Ella se levanto muy temprano y le llevo el regalo, su madre la colmo de besos, y su padre subió el desayuno que el mismo había preparado.

Todo parecía perfecto, hasta que su padre se tuvo que marchar al trabajo, se quedaron solas. Fueron al centro comercial a comprarse un poquito más de ropa y a disfrutar del día tan precioso que hacía.

Cuando de pronto llamo su padre al celular de su madre, dándole indicaciones de hacer un retiro en efectivo al banco de confianza, su madre acepto ir, y entonces Erika supo que el día había llegado.

Por más que Erika insistió a su adorada madre que no fueran, su madre se negó, subió al coche, donde estaba el chofer; Julio.

Llegaron al banco, Erika no quería dejar sola a su madre ni un segundo, entonces su madre recordó, que los sueños de su hija se hacían realidad, y se le partió el corazón, sin embargo no podía cambiar el destino.

Se agacho hasta la altura de su hija, acaricio uno de sus mechones amarillos y los beso:

-escúchame muy bien Erika, jamás, por ningún motivo le confiese a alguien tu don, no quiero que termines encerrada en un psiquiátrico...

Vida & MuerteWhere stories live. Discover now