Raúl vivía en la punta del cerro del agustino, la zona roja de Lima, muy brava que daba miedo, tenía que movilizarme desde mi colegio abordando una moto taxi pero caminando era como atravesar el Sahara en semanas, demoraba mucho, lo que realmente preocupaba no era el tiempo ni la distancia, lo fregado eran los choros que rodeaban cada esquina, era tan peligroso la zona que a unos pocos metros de la caseta principal de serenazgo solían fumar y robar, era el centro de reunión, ese barrio estaba en otro lével en cuanto a la delincuencia, si algún terrorista se atrevía a pintar los muros salía perdiendo. En medio de toda esa gente lacrosa vivía mi amigo Raúl la única excepción de todos esos chuscos.
Salí del colegio más rápido que Flash, subí a la primera moto que vino y me dirigí al barrio de Raúl, cuando llegué por fin a su casa toqué la puerta, estaba excitado con la idea de formar parte de la familia de Mariel, al instante salió su mamá, ella me conocía muy bien, solía ir algunas noches a su casa y sabía que no era una mala influencia para su hijo.
-Señora se encuentra Raúl -pregunté
-Ya sale, mejor entra y espérale en la sala-contestó- puede que te roben si sigues ahí parado.
Raúl salió cabizbajo se tomaba con una mano el estómago, algo demacrado, parecía estar enfermo, sin embargo su rostro aún mantenía la alegría que muchas veces había contemplado.
-¿Qué pasó? - pregunté
-Amanecí con un malestar no es nada grave pero dime a que se debe tu visita a estas horas.
Cuando escuché decir a Raúl que no era nada grave su situación, me tranquilicé y le conté sobre Mariel.
Aquella tarde me la pasé hablando solo de ella, le conté los días que teníamos de enamorados, no eran muchos pero eran muy significativos. Mientras le narraba como fue mi declaración, Raúl solo atinaba a reírse.
-Oh yala, toda la vida tú y dime solo viniste hablarme de ella o tienes algún problema ¿Necesitas plata?.
-Nada, quiero que me aconsejes, hoy iré a la casa de Mariel. Sonará extraño pero ella insiste en que tengo que conocer a sus padres, el plan no me vacila pero no puedo chapármela escondiéndome toda la vida, además confieso que me gusta un montón, ¿Será amor?-pregunté
Raúl escuchó mis últimas palabras, me interrumpió como solía hacer cada vez que decía algo estúpido o negligente, me dijo:
-"El gusto solo es un inicio de algo importante, es un pequeño paso para encontrar el verdadero amor, que sería de nosotros si no nos gustara alguien, los hijos no tendrían padres y las madres no tendrían bebes, el gusto es un buen mensaje, es un gran paso".
-Pero no sé si estoy enamorado, solo me gusta mucho- le respondí.
-No seas bestia, apenas tienes una semana, es normal que tus sentimientos no sean tan profundos como esperabas-Volvió a decirme:
"No olvides que el amor es más que un sentimiento, si realmente quieres a esa chica o te gusta, entonces ve, preséntate como un amigo diferente ante sus padres, ellos entenderán y ella sabrá reconocer eso".
Raúl siempre tenía algo que decir, tenía una respuesta para cada pregunta y generalmente no se equivocaba, Mariel me gustaba mucho, era muy linda.
-Entonces ¿Voy a su casa? ¿Eso me estás diciendo? -pregunté.
-Mira Jhoa, es raro que preguntes eso, eres un chico inteligente, tu corazón sabrá que palabras utilizar cuando estés frente a sus padres.
Realmente tenía razón, estaba seguro de mí mismo, pero no sabía cómo iniciar dicha conversación, fui a su casa por un consejo y ahora estaba más confundido.
-Dime como empiezo, nunca pasé por esto, reconozco que tuve muchos agarres, choquefugas, raspaganas y amigas con derecho. Sí, he sido muy aventurero pero jamás me presenté en la casa de ninguna de ellas como "El novio de tu hija".
Raúl reía, parecía disfrutar la confusión que había en mi cabeza, se mantuvo callado un momento y volvió a decirme algo:
-"No le digas a sus padres que eres su enamorado, sonará estúpido, además es muy probable que ya lo sepan, no son tontos, tampoco digas que eres su novio, porque te sentirás presionado con solo pronunciarlo. La palabra NOVIO para los padres de Mariel sonará demasiado comprometedor, solo infórmales que eres un amigo, pero no cualquier amigo, sino un amigo muy especial, pídeles permiso para visitar a su hija algunas noches en la puerta de su casa, muestra respeto, no seas una bestia y no te olvides de saludarlos, muestra la cortesía que te enseñaron en casa, no seas un burro".
-Jajajaja pero sin agresión pe- le decía mientras reía.
Raúl era lo máximo, por eso era mi mejor amigo. Después de la extensa conversación que tuvimos llegó el lonchecito, decidí quedarme a cenar con su familia antes del encuentro con Mariel. Cuando terminé de comer el calentadito que nos preparó su mamá, volví a mi casa para cambiarme.
-Diosito tienes que ayudarme, esa flaca es linda y yo quiero hijos lindos, vamos dame fuerzas- me encomendé mientras me alistaba para dicho encuentro.
Sonó mi celular cuando había llegado a mi casa, era Mariel.
-Jhoa vas a venir o no- preguntó algo acalorada.
-Espérame un momento estoy en tu casa en 15 minutos, no demoro, estuve en una reunión de trabajo.
-Pero tú no trabajas
-lo sé, pero algún día tendré que hacerlo y mejor voy practicando-respondí.
-Ok, pero rápido que mi papá acaba de llegar-contestó colgando el teléfono.
Cuando dijo la palabra "papá", empecé a sudar frío.
-Se supone que su mamá tendría que saberlo y no su papá-pensé.
Colgué el celular y toqué desesperadamente mi puerta, tenía que alistarme, su papá me esperaba.
