Capitulo 7

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Eliza paso sus manos por el pecho de Max, sintiendo sus duros pectorales a través de la camisa los dos estaban muy concentrados sus miradas reflejaban un brillo especial.

Perdóname por favor no era mi intensión asustarte ni hacerte daño, te pido mil disculpas nena- le digo Max con sumo cariño y con una suave caricia en su mejilla. Los ojos se Eliza se tornaron borrosos por las lágrimas que brotaban por salir, que le pasaba con este hombre le gustaba, se sentía atraída pero tenía que alejarse no quería sufrir, no de nuevo, sin que ella lo notase las lágrimas resbalaban por sus mejillas y no pudo más derramo todas las lágrimas que le quemaban el pecho, solo se aferró más a él. Lo abrazo como si la vida se fuera en ello.

Shhh, eliza perdóname no era mi intención asustarte de esa manera cálmate mi niña- Max la estrujo contra su pecho y la consoló, estaba un poco consternado pues no entendía lo que le pasaba y al vez estaba conmovido por verla así, sentía tanta necesidad de protegerla se sentía tan impotente. Poco a poco ella fue calmando su llanto.

No, perdóname tu a mí por favor no me asustaste solo que muchos recuerdos vinieron a mi mente y no pude contenerme, hacía mucho tiempo que sentía la necesidad de sacar todo lo que siento por dentro... perdóname ya te empape la camisa- le contesto poniendo una de sus delgadas manos en el pecho de él.

No tienes por qué disculparte, aquí estoy para cuando me necesites, sé que apenas nos conocemos pero me gustaría que me tuvieras confianza y que me consideres tu amigo-le dijo Max pasando su mano por su cara para limpiar sus lágrimas- esos lindos ojos no deben tener lágrimas de tristeza que opaquen su hermoso brillo.

-gracias Max de verdad muchas gracias, sé que talvez tengas muchas dudas y te deba una explicación pero como tú dices apenas nos conocemos pensaras que soy una chica fácil pero no sé qué paso con migo, y claro que podemos ser amigos me gustaría conocerte y poder hacer que cambies esta imagen que te cause- le dijo ella alejándose un poco de él.

No tienes nada que agradecerme y no me debes ninguna explicación no la necesito y por supuesto que no eres una chica fácil eso no lo vuelvas a decir ni de broma, además la impresión que tengo de ti no la borra el que hayas llorado y te hayas apoyado en mí, al contrario agradezco que lo hicieras pero por favor no llores más, eres una hermosa mujer para que lagrimas salgan por tu hermosas ojos- le dijo eso y por último la tomo del brazo dándole la vuelta y volviendo a acercarla a él, agacho un poco su cabeza para darle un beso en la mejilla.

Con todo lo sucedido decidieron retomar su paseo y regresar a la casa unas horas después, cada uno se retiró a sus habitaciones para darse un baño y bajar a la hora de la comida.

I Love You, But I Can ForgiveWhere stories live. Discover now