Run away from here.

98 16 3
                                        

"Deberías arriesgarte, tu vida es aburrida" Me decía a mi misma, pero no estaba segura, no lo conocía, no podía confiar, podría pasar cualquier cosa, podrías darle dinero y que duerma en otro lugar.

- Claro, no hay problema - Sos una idiota.

- Gracias, el sillón parece bastante cómodo.

- Voy a buscar algo para poder almorzar ¿Necesitas algo, o alguna comida en especial?

- No, esto ya es demasiado, muchas gracias.

Sus ojos eran fríos, no transmitían nada, como si no existiría sentimientos en él. Era una persona extraña. La lluvia había parado por completo, pero seguía nublado. Camine hasta una tienda de comida para llevar. Tome una ensalada y... ¿Qué podría llevarle? Una hamburguesa podría ser la solución, luego tome una botella de jugo de arándanos y otra de naranja.

Al llegar al departamento, quite mi abrigo y al darme vuelta él estaba dormido a lo largo del sofá, me causó ternura su rostro relajado y dulce. Dejé las cosas en la mesa. Me acerqué, toqué su brazo, pero no despertó, deslice mis dedos por su rostro y comenzó a abrir sus ojos, y me aparte rápidamente para armar las cosas y tome asiento al mismo tiempo que él.

- Gracias, no se como devolverlo.

- Podrías empezar diciéndome tu nombre.

Un enorme silencio se volvió a producir en todo el departamento. Su rostro dudaba en si decirlo o no. Cuanta incomodidad. Sólo era saber su nombre, sólo eso, saber un nombre no es tan complejo.

- Dan -Susurró mirando la mesa fijamente.

- Soy Des..

- Destiny lo se - Me interrumpió mirándome a los ojos- Había sobres de cartas en la mesa, decían tu nombre y apellido.

- Ah, claro. En un rato debo completar mi turno en el trabajo ¿Podrías quedarte sólo?

- ¿O podrías no ir? - Dijo sonriendo, su sonrisa era muy... Provocadora.

- Jamás falto - Levante mis cosas de la mesa para lavarlas- Sólo cuando enfermo y no es el caso.

Se puso a mi lado, y lavó sus cubiertos mientras sonreía de lado como si fuera con ironía.

- El clima ayuda a una mentira, hace frío y te enfermaste.

- No - Comenté segura y fui a tomar mi abrigo.

- No sabes mentir, puedo hacerlo yo, si es ese el problema, vamos ¿Cuántos "Empleada del mes" ganaste? - Su tono divertido y siniestro me hacía dudar y temer - Prometo hacerte pasar una buena tarde. Sólo abrígate un poco más.

- Definitivamente no.

"Deberías hacerlo, jamás faltas, sólo hacelo" Una voz en mi cabeza no dejaba de repetírmelo.

- Esta bien, no voy a ir. Te voy a dar una oportunidad.

- Gracias - Sonrió ampliamente - Abrigate.

El frío helaba mis mejillas, relamía mis labios y eso hacía congelarlos prácticamente. Estaba decidida a que sería el fin, porque no había razón lógica para que un desconocido me traiga fuera de la ciudad, a medio de un bosque, no había nadie, sólo él a espaldas mías, sentía como me observaba. Los árboles se extendían hasta lo más alto, los troncos se encontraban húmedos, al igual que el suelo, que maravilloso olor, a lluvia, al aroma de todos los arboles, cuanta paz, cuanto silencio.

- Podes hacer cualquier cosa, correr, gritar, perderte, sólo para eso se han creado los bosques.

- Sólo me gustaría irme, pero la camioneta es tuya y lo cierto que no sé cómo volver.

- A veces eso es lo mejor que puede pasar.

Deslizó sus manos por mis hombros. Un escalofrío corrió por mi cuerpo, mi corazón latía a más no poder y mis ojos se llenaron de lágrimas.

- No tengas miedo, no voy a lastimarte.

- Nada, ni nadie puede comprobar lo que estas diciendo.

- Confía -Susurró sobre mi oído que erizó mi piel.

- No, esto es suficiente.

Hice algunos pasos hacia adelante alejándome.

Estaba todo ya hecho ¿ Que cambiaría? Algo malo iba a pasar. Comencé a seguirlo, quiso tomar mi mano pero se lo negué. Por donde caminábamos era un sendero apenas visible, no debo ser la primera a la que va a asesinar. Él frío gélido golpeaba mi rostro y cada vez refrescaba más, comenzaba a oscurecer y mi imaginación se perdía por los arboles enormes, imaginando como podría acabar esto.

Mis ojos se abrieron a más no poder, comencé a temblar, a respirar con pesadez, el miedo corria por cada vena de mi cuerpo, cada paso lo empeoraba.

El suelo se acababa, convirtiéndose en un precipicio, del otro lado, algo lejos, había una cascada maravillosa, y al final del precipicio, mas árboles aún. El sol bajaba, el cielo estaba rozado pero ya casi oscuro. Lo mire a él con temor y mis ojos por soltar lágrimas, lo único que hizo fue sentarse en el suelo y mirarme.

- Acompáñame - Dijo acercándose al borde, sus piernas colgaban hacia la nada.

- No, estoy bien.

Se levanto y tomo mi mano obligándome a acercarme a la orilla, comencé a temblar, a marearme, a sentir adrenalina, a temer aun más... Pero esa vista era hermosa, al menos moriría con una vista agradable. Él tomo mis manos y las echo hacia atrás con delicadeza, y fue ahí cuando comencé a llorar a gritos. Me empujó con fuerza hacia adelante y luego hacía atrás.

Hundí mi rostro en su cuello, mis lágrimas empaparon su cuello, su campera, y rasguñaba su nuca, mientras que con mi otra mano golpeaba su pecho. Mis pensamientos se anularon, tenía miedo, y no paraba de llorar a gritos.

- Voy a contarte algo...


Let's be wild.Where stories live. Discover now