Día 1

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Me desperté y fui a la escuela, como cada lunes. Casi arrastrando mis pies por el piso, me metí a la escuela. Entré al salón después de haber cambiado mis libros y me senté en el banco de siempre.

-Buenos días-me saludó Miranda, una de mis mejores amigas.

-Buenos días...-respondí aún medio dormida.

Fueron llegando mis compañeros y mis amigas, luego la maestra, quien inmediatamente empezó la clase.

Así se paso el día; entre clases, libros, libretas, y pláticas. Rutina. La verdad no me molesta mucho, ya que entre mis amigas y yo hablamos de temas que nos gustan y ningún día es igual al otro en cuanto a eso.

En fin, cuando salí de la escuela, sentí que me miraban, así que volteé, pero no había nadie en donde creí que estaría la persona. Me volví a voltear, ahora mirando hacia la calle para esperar a que me recogieran. Mi carro se detuvo frente a mí y me subí al asiento de atrás, junto a mi hermano Henry, quien sale un poco antes, pero no sin antes sentir un pequeño escalofrío, de esos que sientes pero que no te sacuden toda la espalda, sino que sólo te hacen cosquillas en la nuca.

Una vez en la casa, hice mi tarea, me bañé y, después de estar un rato en el celular, decidí irme a dormir. Me puso a pensar sobre lo que ocurrió en el día y me llamó la atención lo que sucedió antes de que me recogieran, pero opté por mejor pasarlo hasta atrás de mi cabeza y no darle importancia.


Dulce melodíaWhere stories live. Discover now