Capítulo 1: Adiós Atlanta , hola Boston

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¿Sabes ese momento de tu vida en el que todo va genial? ¿Cuándo todo va tan perfecto que parece irreal, que nada puede estropearlo? Así era mi vida hasta que todo cambió por completo, y todo por culpa del borracho que tengo como padre.
Ahora, estoy de camino a Boston, dejando atrás Atlanta, intentando olvidar todos los malos recuerdos, dejando el lugar en donde crecí.
Mi padre empezó a beber cuando yo tenía 9 años. Al principio no le daba mucha importancia, porque, yo era una niña que idolatraba a su padre. Hace unos tres años, mi padre empezó a llegar a horas altas de la madrugada, haciendo un escándalo siempre que entraba, gritándole groserías y golpeándole con un cinturón a mi madre. Cuando empezó a agredir a mi madre, yo tenía 14 años, no sabía qué narices hacer. Si hacer caso a las súplicas de mi madre y largarme a mi habitación o hacer caso a mi instinto y dejarme llevar por la rabia. Pero ver como mi madre lloraba y lloraba sin consuelo mientras él le atizaba hacía que no me rindiera y me interpusiera entre ellos. Siempre que él llegaba borracho, que por desgracia era todas las noches, mi madre y yo nos hacíamos las dormidas para evitar alguna golpiza.
Mi madre se hartó de estar viviendo escondida en su propia casa y yo le hice ver que esa no era una buena vida, que teníamos que salir de ahí fuera como fuera. Ella por fin aceptó alejarse de todo lo que tenía encima.
Y aquí estoy, recostada en el asiento delantero de nuestro coche, esperando para llegar a nuestra nueva casa...

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- Aquí es cariño- dijo mi madre saliendo del coche. Yo asentí entrando dentro de la casa. Era bastante grande, observé la entrada y un largo pasillo, las paredes eran de un tono blanco amarillento, a mi izquierda se encontraba la cocina, era bastante grande, con muebles de madera clara casi blanca y encimeras negras; a mi derecha se encontraba el salón, era grande y amplio, lleno de luz por las ventanas que había y luego un pequeño baño, y en frente se encontraba las escaleras, las subí y en frente de estas se encontraba mi habitación, a la derecha la habitación de mi madre y a la izquierda dos más, supuse que esas habitaciones serían para invitados. Bajé a por mis cosas y volví a subir arriba donde se encontraba mi habitación y empecé a colocar todas mis cosas.

Lo primero que vi al entrar a mi habitación fue una cama King Size con sabanas de un estampado increíblemente precioso de fondos turquesas. La mitad de las paredes de la habitación eran blancas, y digo la mitad porque la otra mitad eran ventanales que daban a un inmenso jardín en la parte trasera de la casa. A la izquierda había una puerta de roble bañada en pintura blanca, me acerqué para abrirla y me sorprendí al encontrar ropa nueva. Me di cuenta de que estaba frente a mi nuevo vestidor.
-Cariño baja ya la cena está hecha - gritó mi madre desde abajo
-Ya bajo - le respondí mientras terminaba de colocar mi foto con Emma.
Emma es mi mejor amiga desde que tengo memoria y tengo muy claro de que la voy a echar muchísimo de menos...
Cuando bajé, mamá ya estaba lista en la mesa así que me senté y empecé a cenar con ella.
-Cielo ¿segura que estas bien?- me dijo ella con un tono de preocupación
- Claro mamá, no te preocupes. - dije para que ella no notara que una parte de mí echaba de menos aquello. Esto era muy contradictorio. Ella asintió y empezó a contarme sobre los nuevos vecinos que olían a bacon. Y sí, dijo bacon.
Subí a mi habitación y me puse mi pijama de Bob esponja para luego bajar a darle las buenas noches a mi madre, pero cuando bajé me la encontré mirando hacia delante como si las paredes amarillas fueran lo más interesante del mundo.
-¿Mamá?- le pregunte pero no me contestaba
- Mamá- le volví a llamar y a mover la mano delante de su cara a ver si daba algún resultado, pero seguía sin contestarme. Joder, me está poniendo nerviosa.
-¡Mamá!- le grite
Por fin reaccionó y cuando la vi, mi mundo se vino abajo, no me había dado cuenta de que estaba llorando... Verla así es lo que más me dolía del mundo. Siempre que papá le pegaba venía a mi cama porque no podía dejar de llorar y ella me tranquilizaba diciéndome que todo iría bien.
-Mamá ¿qué te ...- antes de poder terminar la frase
- Kathy, todo es culpa mía, has dejado todo allí por mi culpa, por mí - me dijo sollozando en el abrazo que habíamos hecho...
- Mamá - me separe un poco - tú no tienes culpa de nada, si nos hemos ido ha sido por las dos, para poder seguir adelante sin él, mamá te amo y quiero que sepas que estamos juntas en esto y me tienes para todo- dije volviéndola a abrazar
- Gracias cariño, yo también te amo pequeña- Me devolvió el abrazo con más fuerza y me dio un beso en los alto de lacabeza.- Tendrías que ir a dormir, mañana será un día muy largo- me dio un beso en la frente y me subí a mi cuarto. Empezó a sonar mi teléfono con la canción que Emma escogió la última vez que consiguió quitarme el móvil. Aún no he podido descifrar de qué canción se trata, pero es bastante pegadiza.
Nada más descolgar, escuché a mi mejor amiga gritando como si de una histérica se tratase.
- ¡Kathy! ¿Qué tal llegaste? ¿Cómo es todo por allí? ¿Cómo es tu casa? ¿Hay chicos muy guapos? -dijo ella perforándome el oído
-Emma por favor deja ya de gritar- Le dije entre risas y sobándome la oreja mientras ponía el altavoz para poder seguir ordenando mis cosas.- Sí, he llegado bien, y, por lo poco que he visto, aquí todo es hermoso y enorme, las calles, las casas. Todo. Y no sé si hay chicos guapos pedazo desesperada, por favor acabo de llegar - Esto último acabó llenando los dos lados del teléfono con carcajadas.
Emma es ese tipo de chica que no tendría vergüenza de decir nada, y mucho menos cuando se trata del sexo opuesto. Y como se podrán imaginar, de las dos, ella es la que más facilidad tiene para hacer amigos.

-Oh es cierto, perdona -dijo
-No pasa nada ton...- me dejó con la palabra en la boca cuando me dijo
-Dios Kathy te extraño demasiado y sólo llevo un día sin ti joder. Quiero verte ya- dijo ella con un tono de tristeza.
- Hey Emma, yo también te echo de menos pero piensa que vas a poder venir siempre que quieras...- Dije intentando animarla.

La conversación fue alargándose hasta el punto de que ya eran las 02:30 a.m.
-Y no olvides llamarme todos los días y contarme qué tal va todo por allí y con cuantos chicos estás- Esto último lo dijo con picardía
- ¡Emma!- Hasta en la distancia me hacía gritar...
- Vale vale, está bien. Buenas noches pollito, te quiero- se despidió
- Buenas noches a ti también pollito, te quiero.- me despedí y colgué
Diréis ¿qué es eso de pollito? Los pollitos son nuestros animales favoritos y desde que éramos niñas nos llamamos así. Al fin pude tumbarme en mi cama y cerrar los ojos hasta que todo lo que pude sentir, fueron las sábanas nuevas.
Mañana empezará mi nueva vida.


Maldito tormentoWhere stories live. Discover now