❌CAPÍTULO 2❌

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[TARA]
Abrí la puerta de cristal encontrándome con la recepción, sonreí. Había esperado tanto para esto.

- Buenos días señorita - me sonrió amable la recepcionista.

- Buenos días, vengo para la sesión de fotos - la miré impaciente mientras tecleaba en su ordenador a toda velocidad.

- La fotógrafa ¿cierto? - dejó de observar atentamente la pantalla del ordenador para dirigirse a mi. Asentí con la cabeza. - si no le importa, sólo tiene que esperar 5 minutos y le atenderán.
Le sonreí por última vez antes de sentarme en las confortables sillas negras del fondo. De nuevo, volví a observar con detenimiento aquel lugar, era refinado, claro, tratándose de una revista tan importante como esta, no podía esperar menos.

Todavía recuerdo aquel día que nerviosa eché mi curriculum y el día que me llamaron para venir a conocer la revista y hablar del trabajo, estaba tan emocionada que no dudé en llamar a mis padres que aún felices viven en Irlanda junto a mi hermana.

- Señorita Smith, puede pasar, le atenderán ahora mismo - esa frase fue la que desató en mí los nervios más grandes. Yo puedo, siempre he podido.

Me levanté cuidadosamente de la silla mientras seguía observando cómo aquella mujer que me había dado la noticia todavía me miraba sin expresión alguna, sonreí levemente mientras pasaba por su lado y me adentraba en una sala que parecía ser pequeña. Espera, ¿he dicho que parecía ser pequeña? vale, definitivamente los nervios me hacían pensar cosas que no eran, ese sitio era de todo menos pequeño, vaya, al parecer hay alguien que vive muy muy bien.

Entré del todo y observando bien acabé dándome cuenta de que había una gran silla de cuero negra y que justo detrás, de espaldas obervando el paisaje se encontraba un hombre alto, de ancha espalda y de cabellos entre castaños/rubios, cabe decir que aquel traje negro le quedaba como dedo al diente, y eso que sólo estaba de espaldas.

- Buenos días señoría Smith, cuánto tiempo - soltó una pequeña risa irónica que hizo erizar hasta el pelo más interno de mi cuerpo.

- ¿Perdone? ¿le conozco? - pregunté más alarmada y angustiada que nunca.

- Dígamelo usted señorita Smith, o debería llamarla Tar - se giró lentamente y juro que la boca se me hubiera caído al suelo de no ser porque tenía dignidad y no iba a dejar que creyera que me estaba afectando, aunque claro, mi expresión y mis ojos lo decían todo.

Ámsterdam, 2018.

El sueño de una soñadora (Niall Horan)Where stories live. Discover now