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Voces, risas, eufóricos gritos y el choque de copas era lo más sonado en aquellas reuniones que siempre realizaban.
Desde el balcón de su habitación, el cazador, líder de la comunidad veía a los invitados pasar.
Esta era especialmente una cálida noche.
Desde ahí les echaba varias miradas y hacía un conteo aproximado del número de integrantes que tenían. Habían aumentado considerablemente en los últimos años, sobre todo en los últimos cinco a comparación de las últimas dos décadas.
Vio pasar a muchos y con mirada racista, los segregaba en "integrantes que valen la pena, y los que no".
Para Horace siempre fue importante la cuestión de la sangre. Creía ciegamente en que aquellos con raíces fuertes, provenientes de linajes viejos y poderosos, eran los que estaban hechos para dirigir.
Su mente era cerrada y firme y creía en que hijo de granjero se quedaba siendo granjero.
Integrantes como Joule, Dante, Denisse, Germán, y sobre todo Joel y Logan, seguían a su lado por su procedencia. Y aunque el más competente y brutal a su parecer era Logan, también era el más necio y el único que no quiso seguirle tan de cerca como los otros.
"Bola de hipócritas", pensó burlón. Sabía perfectamente que los otros le daban la razón en todo porque buscaban su aprobación y los beneficios que aquello conllevaba.
Sin embargo todos ellos comenzaban a formar parte de una generación vieja.
Y si todo salía como tenía previsto, ¿quién sería su sucesor puesto que tenía grandes planes y proyectos a realizar?
Los experimentos, la nueva arma que inventó. Todo estaba saliendo bien. ¿Quién lo heredaría? ¿Quién sería su legado?
Se adentró en su gran habitación con pisos y paredes de madera y se acercó al buró con el marco con la foto de la niña de ocho años de cabello corto como de hongo y castaño y pequeños ojos almendrados color verdoso.
Él no lloraba, pero ver esa imagen era lo único que quebrantaba un poco su alma.
-Gertrudis...- susurró acariciando el cuadro.
Bajó la cabeza.
"Cuánto tiempo ha pasado".
Si la niña aun viviera, ahora tendría veintisiete años.
Sus ojos se abrieron hasta lucir gigantescos y rió de lado y vacío.
Era irónico. Ella tendría unos años mas que Annete. Su mirada se oscureció con rencor.
-Señor, han llegado casi todos los invitados. Bueno a excepción de un par.-. Interrumpió Joel haciendo una cara de disgusto.
Horace le dio la espalda ignorando lo que había dicho.
Apretó los puños.
-Necesito ir buscando a un sucesor. Alguien joven que tome el control cuando yo envejezca.
El cazador de ojos miel casi dorados se volvió hacia él sorprendido. Aquello era una novedad, el jefe nunca había tocado ese tema. Pero en ese momento, una increíble idea surgió en su mente.
Involuntariamente sus pómulos se alzaron dejando escapar una amplia sonrisa de interés.
-¿Qué me dice de mi sobrino?
Horace se volvió.
-¿Darío?
-¡Sí! Piénselo. Desde esta edad han comentado acerca de su talento. Tiene potencial e imagínese si este fuera desarrollado al máximo.
Lo pensó un segundo.
-Si tienes razón, es una buena opción.
-Le aseguro que la mejor.- "Aquello me convendría y me convertiría en familiar directo del nuevo líder", pensaba emocionado.
-Sin embargo, si el mismo Logan no quiso aceptar ser mi mano derecha, dudo que nos suelte a su hijo. Sabes bien que ni siquiera en ti confía.- rió burlón.
Joel hizo una mueca. La relación que tenía con su hermano desde hace varios años dejaba mucho que desear, todos lo sabían.
-Ha cambiado. Logan no es el mismo exactamente desde que lo secuestraron y mantuvieron cautivo en el nido ancestral.
-Tienes razón.
Lo cierto era que desde entonces era otro.
Todos pensaban que mientras estuvo como prisionero en el nido de Carmen, lo habían torturado lo suficiente como para haberlo traumado, pues desde entonces se había tranquilizado bastante y vuelto mas callado, y aunque sus habilidades seguían siendo impecables, ya no era lo que fue. Ni siquiera era alguien tan participativo en sus reuniones.
Incluso cuando en el pasado solía quejarse y estar en contra de todo lo que Horace proponía, sus fundamentos y opciones a menudo eran acertadas y solía tener una gran influencia. Ahora no participaba; aun si fuera para dejarlos en mal, hablaba menos que antes, parecía que ya ni le interesaba.
Ahora llevaba una vida mucho más tranquila. Al principio pensaban que era por Darío y por que ahora que tenía una familia tenía más preocupaciones. Sin embargo, ya habían pasado cinco años y medio y sus ojos seguían luciendo vacíos, como si algo le faltara.
-Si puedes convencerlo, yo mismo lo entrenaré y lo guiaré para ser el posible siguiente líder.- propuso Horace aun con la mirada apagada dándole otro rápido vistazo a la imagen de Gertrudis.
-No se arrepentirá...
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Ocaso Escarlata
VampireLos años han pasado, las cosas han cambiado, al igual que las reglas. Ella ya no es la misma. Las calles se han vuelto peligrosas. La caída del nido ancestral trajo como consecuencia que muchos de los deambulantes se quedaran sin hogar y ahora va...
