21.

13 0 0
                                        

Emily.

Me levanto gracias a la hermosa alarma de Yami, nótese el sarcasmo. Tenía ganas de estrellar ese maldito celular contra la puerta por qué no me sabía la contraseña, ya que Yami la cambia semanalmente... loca. Y pues como ya conocen a Yami no se levantó ni por que la hice caer de la cama. Un día mi mamá pensó que estaba muerta.

Como la señorita no se levantó decidí ir a seguí con mi sueño en el cuarto de Erik.

¿Se han dado cuenta de cómo se levantan las personas en los comerciales? Todas hermosas sin ninguna lagaña, ni siquiera el cabello alborotado.

Pues yo soy lo contrario a eso.

Tuve que buscar las llaves de la habitación de Erik, apenas eran las 7:15 a.m.
Recuerdo que mamá me dijo que la llave de la puerta era la más pequeña.

¡Aquí está!

Giré la llave pero la muy puta puerta se reusaba a abrirse.

-¡MAMÁ!-grité frustrada.

-¿¡Qué quieres!?

-¡La puerta de Erik no abre!

-¡Tu no tienes fuerza, eres una flacuchenta desnutrida toda escuálida, parece que el viento te lleva!

Dios pero que mujer.

-¿Puedes venir a abrir la puerta?-dije ya cayendome.

-Donde yo la abro te doy tres cocachos.-dijo entrando a la sala.

-No me importa por que de igual no se va a poder ab... -la puerta ya estaba abierta-Con brujería no se valía.

Me dio cuatro cocachos.

-¡Eyy, eran tres!-dije sobandome la frente.

-Agrege uno por lo de brujería.-dicho esto camino hacía la cocina de nuevo.

Cuando entré a la habitación lo primero que vi fueron unas maletas... un momento... son... ¡son las que Erik se llevó!

Revisé toda la habitación con la mirada, hasta que vi en la cama un bulto tapado de pies a cabeza con la sábana.

Corrí rápidamente a la cama y me tiré sobre el bulto. Éste dio un respingón por el susto. Y si era él.

-¡ERIK!-grité abrazandolo, el poco después me lo devolvió.

-¡EMI!

Sentí como mis ojos comenzaban a ponerse pañosos por las lágrimas que amenazaban con salir en este preciso instante.

-No sabes cuánto te extrañe.-dije, una lágrima rodó por mi mejilla derecha, dicen que lado derecho es felicidad y lado izquierdo tristeza, ¡Estoy feliz!

-Yo también mi pequeño animal en peligro de extinción.

Reí ante su comentario, cuando nos separamos del abrazo llamé rápidamente a mamá y a papá.

-¿Ahora que diablos quie...-se quedó perpleja.

-Mamá.-dijo Erik corriendo a abrazarla.

-Hijo, hijito mío.-dijo ella llorando.

Y los dos formaron un mar de llanto.

Mi papá entró y se quedó igual que mi mamá, corrió a abrazarlo y a darle palmadas en la espalda.

Era una escena hermosa.

-¡Raquel!-llamó mi mamá sonriendo.

-¡Quiero dormir!-gritó ella del cuarto de arriba.

-¡Pero llegó Erik!

Unos minutos después la puerta de su habitación se estaba abriendo.
Cuando lo vio básicamente se abalanzo a sus brazos desde la mitad de la escalera.

-¡Maldito por que no dijiste nada!-dijo Raquel abrazandolo.

-Quería que fuera sorpresa.-dijo él abrazandola más fuerte.

-Vaya sorpresa.-dijo mi mamá.

Oí unos pasos por el pasillo.

-¿Qué pasa?-preguntó Yami bostezando.

Cuando vio a Erik parecía que sus ojos se saldrían de su lugar.
Lo miró de arriba hacía abajo, y luego se lamió el labio.

Suerte que sabe disimular.

Por favor que no se note.

-Hola, Yamileth.-dijo él mirandola de la misma forma.

¡Oh sí, sabía que sentían cosas!

-Hola, Erik.-dijo ella poniéndose un mechón de cabello detrás de su oreja.

Está nerviosa.

Erik.

¡Oh my God!

Yamileth está hermosa.

Recuerdo que antes de irme a Estados Unidos me gustaba Yami y mucho, pero ya saben tal vez el destino... no nos quería juntos. La extrañe mucho, fue como dejar una parte de mi vida en otro lugar, aunque no éramos nada.

Pero cuando se lamió el labio, tenía ganas de lanzarme sobre ella.

No me culpen.

Y lo peor, anda en pijama.

Me muero.

Yamileth.

¡Oh my God!

Se veía hermoso.

Siempre me ha gustado, desde antes que se fuera a estudiar a Estados Unidos. Se que fué una gran oportunidad para él pero también lo extrañe mucho.
Aunque no éramos nada.

Y bueno el estaba, en una sola palabra... perfecto.

Mis hormonas no están ayudando en estos momentos.

Me muero.

Emily.

Creo que hay una nueva tarea para mí.

Y no será tan difícil o eso estoy creyendo, se nota por la forma en que se miran.

Haré de Cupida.

Y Erya será real... un momento no se oye mejor Yaer, la verdad a mi me gusta más Yaer, suena como un nombre árabe. Eso lo tendré que consultar con Yami y con Erik.

Se que al principió me querrán matar, pero luego me lo agradeceran.

¿Me ignoras?Where stories live. Discover now