“Esta zapatilla cautiva la atención de muchos inmediatamente. De ella puedo decirle que es muy calurosa, especial para el clima en el CC, y está hecha —si no me equivoco— con el cuero de alguna fiera desconocida. Pese a todo, no es esto lo que realmente cautiva sino este apéndice sobresaliente cubierto de plumas que se asoma por este lado.”
El anciano acarició un montón de plumas que brotaban de la costura de la zapatilla.
“Usted cree que es un mero adorno del fabricante y, si lo examina bien, llegará a creer que es un ala. Pues déjeme corroborar esta última creencia. Este “adorno” es, de hecho, un ala. Ahora está quieta y suele permanecer así en presencia de extraños, por eso es que suele confundírsele con un simple adorno. Sin embargo, cuando camino solo por la azotea de este CC, suele agitarse. No espasmódicamente como si fuese un movimiento inconsciente gestado por sus impulsos nerviosos, sino con plena conciencia de este movimiento. No obstante ha aprendido a obedecerme y golpeando la suela contra el piso, ésta vuelve a su posición estática.”
El anciano bajó el pie de la mesa y cruzándose de piernas sobre la silla, con una agilidad que sorprendió a Ludwig, comenzó a mecer su barba como rememorando un pasado verde pero engrisado por los años.
“No siempre fue así mi relación con ella, ¿sabe? Desde luego que no. Adiestrar a una mascota no es tarea sencilla, pero uno tiene toda la atención de la criatura a través de sus cinco sentidos. Imagínese lo complicado que es adiestrar un ala cuya única conexión con el mundo exterior es a través del tacto.”
Sonrió abiertamente, dejando al descubierto una dentadura amarillo verdosa pero que afortunadamente no era tan asquerosa ya que estaba bastante incompleta. Un hilillo de baba, sin embargo, se le escurrió accidentalmente, y aunque se sonrojó un poco, miró hacia el costado con los labios un tanto más apretados y prosiguió su historia.
“¿De dónde he conseguido entonces esta zapatilla? Permítame recordarle que soy un individuo desgraciado, nacido en la miseria y sin voluntad para forjarme una base sólida de la cual vanagloriarme entre mis semejantes, por lo que no se trata de una herencia. ¿Qué es lo que pasa por su cabeza ahora? ¿La palabra hurto? ¿La palabra robo? Déjeme aclararle que si bien mis raíces carecen de toda ostentación material, soy una persona decente que desde siempre ha decidido optar por lo correcto en la encrucijada continua entre el bien y el mal… Veo que la curiosidad lo carcome.”
El anciano tomó aire y lanzó una risita sorda y socarrona que se extinguió en el aire enrarecido de aquel ambiente.
“No ha sido un regalo tampoco, dada mi condición los únicos regalos que he recibido han sido para salvaguardar mis necesidades más básicas como ser humano; esto es, un poco de comida y un lugar cálido cuando azota el invierno. Sin embargo un invierno me atrapó desprevenido en el medio del campo, allí donde la espesura convierte todo en monte, mientras un temporal de nieve azotaba la región. La noche no tardaría en llegar y la cruel nevada no menguaba sino que parecía descender cada vez con más ferocidad. Albergaba en mi interior la esperanza de hallar al menos una cueva donde resguardarme de la tempestad o al menos una digna tumba helada, alejado de las multitudes que siempre me han despreciado. Ciertamente no les guardaba rencor, sino que comprendía y hasta aprobaba este trato que tenían para conmigo, después de todo ¿qué responsabilidad tenían ellos, que habían tenido la oportunidad de procurarse un techo y una suculenta comida frente a una estufa a leña donde se reunirían con sus seres queridos para contarse historias harto conocidas entre ellos pero oídas una y otra vez con atención y amor, para conmigo, un mendigo de plaza? Siendo que yo soy el único responsable por mi desdicha, me pareció que el confort de una cueva era el último destino digno para mí.”
Su tono se volvió lacónico. A Ludwig no le agradó el continuo lamento del anciano. Pero como la zapatilla realmente le despertaba un interés anormal para ese momento, continuó escuchando sin atreverse a interrumpir con ningún comentario.
